lunes, julio 04, 2005

La verdad sobre perros y gatas




El otro día conecté mi ordenador por la mañana y tuve el honor de encontrarme a mi amigo Zagar, al que llevaba días intentando localizar, pero si éxito. De hecho, la razón de que estuviera a las once de la mañana en Internet, es que aun no se había acostado. Me contó que su ordenador se había estropeado y que estaba chateando en un cyber apestoso. Le pregunté porqué no había ido a casa de Javi para usar su ordenador, ya que vive literalmente en el piso de en frente. Para mí era lógico, si yo tuviera algún problema con el ordenador y quisiera usarlo, probablemente iría a casa de Becky o de Rachel, que viven aquí al lado y no me pondrían ninguna pega (y viceversa) Pero él me comentó que Javi jamás le dejaría su ordenador para estar un rato en el Messenger, y la cuestión es que él lo veía completamente normal.
Porque ellos no hacen esas cosas. Los tíos nunca se llaman a las dos de la mañana para hablar de un problema, y si lo hacen, y el otro está dormido, o bien no lo cogen, o cuando lo hacen sólo dicen: “Déjame dormir, maldito bastardo”. No se acuerdan de sus cumpleaños, como mucho felicitan, pero jamás, jamás, JAMÁS se hacen regalos, y si se los hacen son cosas del todo absurdas y estúpidas, como un casco con un enganche en los laterales para poner dos latas de coca-cola y pajitas extensibles de goma. Tampoco están deseando contarse que el otro día conocieron a una chica estupenda y que se mueren de ganas por salir con ella, no hace falta, ese tipo de conversaciones suelen estar tapadas por los partidos de fútbol, los juegos de ordenador, o los proyectos personales en el mundo laboral.

Por otro lado, son absolutamente nobles y leales, y no van por ahí montándose pollos. La mayoría no son rencorosos, y cuando se hacen una putada (lo cual es difícil debido a su naturaleza, y porque hay muy pocas cosas que ellos calificarían de putadas) sólo tienen que decir: “Ey, tío….” Y el “perdona” se sobreentiende. En el caso de una SP (súper putada) puede existir una conversación algo más larga, pero nunca con espacio para divagaciones, ruegos o preguntas.

Las chicas son diferentes, desde que les estallan las hormonas. Si tienes un problema, sabes que puedes llamar a tu amiga a las cinco de las mañana, se sobreentiende, y además en la mayoría de los casos es ella la que te dice: “ya sabes que puedes contar conmigo para lo que sea, dejo todas las noches mi móvil encendido y con sonido” Puedes incluso declarar un “código rojo” si la situación lo requiere, y en cinco minutos una organización invisible muy parecida a un consejo de administración que intenta consolarte y orientarte. Las mujeres se acuerdan de los cumpleaños de sus amigas. Y hacen regalos cojonudos, porque piensan qué podría apetecerte o qué necesitas, y buscan ese bolso-camiseta-disco que querías desde hacía tanto tiempo. Se cuentan los ligues, y es estupendo de verdad. Pero no nos engañemos, la amistad entre mujeres puede ser súper frágil. Más que un suflé. Y por lo tanto hay que cuidarla si no quieres pasar de ser la futura madrina de su primer hijo a “la zorra que la traicionó”. Porque es sorprendente la velocidad con la que nos ponemos las unas en contra de las otras, por muchas tardes de películas estúpidas y bombones que hayamos pasado juntas.

Es que nos odiamos con mucha facilidad. Yo, por ejemplo, tuve hace tiempo una relación con un chico que tenía novia. Sufrí muchísimo y decidí que debíamos ser sólo amigos, pero lo curioso es que ahora a él le quiero mucho y a su novia la detesto. Y me cae como el culo. ¿¿¿Cómo es posible??? ¿No se supone que el cerdo es él, y que debería odiarle y a ella tenerla lástima por vivir engañada?

Así que me he plantado. Puede que mis emociones vayan por un lado, pero haré caso a mi cerebro: él ha pasado a ser un conocido y ella a tener mi respeto y mis disculpas. Eso es lo bueno del ser humano, ya sea hombre o mujer: siempre podemos dar un giro inesperado a nuestras vidas.

5 comentarios:

Guillermo dijo...

Bueno, no estoy de acuerdo en cuanto a la siplificación que has hecho de los chicos [ni de las chicas, aunque no puedo hablar mucho sobre eso]. Algunos sí nos hacemos regalos bonitos, mucho más bonitos que un bolso y unos bombones y por supuesto más que una gorra con posacervezas y pajitas. Y claro que algunos tenemos conversaciones y llamamos a los otros para contarnos cosas, sólo que quizá esperamos al encuentro natural, no llamamos desesperadamente para contarlo.

Somos diferentes en efecto, en muchos de los aspectos que has marcado en el post, aunque quizá haya sido un poco extremista.

Anónimo dijo...

Hola!
Pues yo quiero pensar que no todos los tíos son tal y como los has descrito Elia, no digo que no los haya, solo espero que no sean muchos. La verdad es que creo que a pesar de ser "tíos" si que nos echamos una mano cuando lo necesitamos sobre todo si somos amigos. Estaría bueno que un colega te pida un favor porque tenga un problema verdaderamente importante o sea una emergencia y le digas "DÉJAME DORMIR, MALDITO BASTARDO!!" la verdad, dudo mucho que eso ocurra.
Otra cosa es que te pida un favor como "chatear", eso pienso que se puede hacer a horas más accesibles, no digo que no se le deje, sino que por la mañana también puede chatear.
Por cierto los tíos también nos hacemos regalos, a veces son estupideces como tú bien dices pero otras no y nos lo curramos bastante. Aunque eso sí, sinceramente, a los tíos nos importa poco que nos regalen o no porque sencillamnete nos gusta más poder disfrutar una noche entre amigos/as, cerveza, música y demás.
Respecto a lo que dices de las tías creo que vas más encaminada aunque tampoco será algo común en todas, sino que pobres, no os podrías fiar las unas de las otras por mucho que estes dispuesta a escuchar a todas horas sus problemas, lamentos o alegrías.
Bueno, por último, decir que me alegro por tu decisión, tíos como ese son auténticos cabrones y no se merecen nada.

Elia dijo...

¡Eh!, tu, el "usuario anínimo" ¿Cómo te atreves a entrar en mi blog, poner un comentario y largarte sin firmar? Por lo menos ten la decencia de poner un pseudónimo.
(No, en serio, dime algo, que me pica la curiosidad ;)jajajajaja )
Besitos.

Dani dijo...

OH!!Es verdad,lo siento se me olvidó firmar, no volverá a pasar.
Soy Dani, el de clase.

Elia dijo...

Ajaaaaaaaaaaaaa! Asi que eras tu! Estas bien, te perdono. Y por cierto, los tios si sois asi: ¡maldito bastardo! XD