jueves, marzo 10, 2011

"El comemierda"






"N. del T."

(Del lat. comedĕre mierdius)

1. m. y f. En algunos ámbitos conocido como "el buenazo", en otros menos amables simplemente "el pringao". Dícese de la persona que generalmente antepone los intereses del grupo a los suyos propios, creyendo ilusamente que el grupo seguirá su ejemplo y algún día será otro el que se sacrifique por sus intereses.

Se les reconoce por su sonrisa bonachona, por su predisposición y, sobre todo, por sus ojeras. Se alimentan de la ilusión ante el posible éxito de nuevos proyectos. Como normalmente no le dan "feed"- back, tiene además que autoemocionarse para ganarse el sustento si no quiere morir de hambre.

El comemierda común suele rodearse de personas que se caracterizan por tener los labios prominentes o bien la piel seca y curtida (es decir, con mucho morro o cara dura). Es habitual en él disculpar al ciudadano común cuando le hace un feo tras otro alegando excusas genéricas como "su canario está enfermo" o "está cansado", haciendo además que en el sujeto éstas excusas parezcan poco menos que un tacto rectal.

Tiene capacidad para acometer muchas labores que consigue llevar a cabo exponiendo su integridad física y mental, y desconoce por completo la existencia de la palabra "no". También es un espécimen crédulo hasta lo indecible, por eso confía en la palabra de la gente cuando dice que se compromete, aunque lo habitual es que se lo pasen por una zona al sur de la espalda y acabe currando él solito.

Mantienen el sentido del humor y son capaces de sonreír incluso cuando han sido vilipendiados y ninguneados por su mejor amigo. Eso es porque también son desmemoriados.

Algunos estudios han demostrado que, al contrario de lo que la mayoría de los seres humanos piensa, los comemierda sí tienen límites. Se han dado casos de algunos que han llegado a derrumbarse con el cerebro convertido en pulpa, se han exiliado a una isla desierta para no volver jamás o bien se han entregado a un sueño profundo para recuperarse que puede durar hasta veinte años.

En algunas ocasiones son esos tipos que un dia se arman con una escopeta, se suben al campanario de la iglesia, y arremeten contra todo hijo de vecino.

Si algún día se encuentra con alguno, sea amable. El hijo de vecino se lo agradecerá.

6 comentarios:

Guillermo dijo...

Conozco a un par.

G.

Carlos Muñoz dijo...

Volviste.

Anónimo dijo...

Bah.

Anónimo dijo...

querida, tu blog se llama "cosas que escribo cuando me aburro" y yo soy "la que lee los blogs de Elia cuando necesito desconectar un rato"; me he reido mucho, sigue escribiendo eres muy buena!!

la lei dijo...

sabes me gustas tu

Fancy dijo...

interesante...