sábado, julio 24, 2010

Momentos en los que sentimos deseos de gritar: "¡¡¡¡NNNNOOOOOOOO!!!!"




Son los momentos espeluznantes de esta sencilla vida, instantes en los que el famoso "Tierra, trágame" se queda corto. Todos hemos sido los humillados protagonistas de esas escenas en las que la única salvación es hacer acopio de valor y tomarnos con humor lo ocurrido para poder salvar la poca dignidad que nos queda.

Es entonces cuando soñamos con poseer esos milagrosos aparatitos de los que hacen gala en la película "Men in Black", para borrar la memoria de todo bicho viviente que haya presenciado nuestra vergüenza.

Pero esos aparatitos no existen, ni tampoco las varitas de Harry Potter, ni las pociones de pérdida de memoria. Forman parte de la publicidad engañosa de Hollywood. Como las cremas de reducción de celulitis, o los geles limpiadores que eliminan espinillas en tres días (algo indemostrable, porque no conozco ningún adolescente capaz de soportar tres días una espinilla sin quitársela)

Existen varios ejemplos sobre situaciones en las que sentimos deseos de gritar "¡¡¡NNNOOOOOO!!!". Por ejemplo, cuando escribes un mail a un amigo hablando sobre un tercero, y de tanto pensar en ello tu cerebro te juega una mala pasada, haciendo que pongas el nombre del susodicho en el destinatario, cosa que descubres sólo mientras tu dedo está pulsando el botón "Enviar".

Otro caso muy común es haer una entrada magistral en una fiesta, con la cabeza bien alta, el vestido impecable, la sonrisa pintada en la cara, y tropezar con el primer escalon que te encuentras, sólo cinco segundos después de tu aparición estelar. Como los tacones suelen ser normalmente los culpables de dicha "performance", es de suponer que esto suele ocurrirle sólo a las mujeres, y por lo tanto puede ir acompañado de:

1- Que la falda se levante gracias a la caída y le enseñes tus bragas a todo el mundo.

2- Que tu bolso se abra, y 20 personas se enteren del tamaño de tampax que utilizas mientras te ayudan a recogerlo todo.

3- Un tobillo roto.


Personalmente, también sentí deseos de decir "¡Nooooo!", cuando mi mejor amiga me confesó que era fan de la saga Crepúsculo y puso la banda sonora como tono en su móvil. Pero eso es otra historia.

He sido testigos de No's desesperados cuando el lunes a las nueve menos cuarto de la mañana alguien descubre que la máquina de café se ha estropeado, augurando caras largas y trabajadores durmiendo sobre sus teclados. La marca del "Bloq Mayús" en la frente resulta muy poco favorecedora.

Pero puede darse una situación mucho, muchísimo peor. Una perfecta combinación que te hace sentir el "Screech Powers" del mundo. Esta receta del desastre se compone de tres ingredientes esenciales: una oficina en hora punta, ser el nuevo y.... chilli con carne.

Porque de todas las comidas que uno puede llevarse al trabajo para comer con tus compañeros, rodeados de las otras treinta personas que caben en el comedor, el chilli es quizá la más peligrosa, no sólo por su delicada consistencia o su facilidad para mancharte, si no por su parecido con la caca cuando no lleva suficiente tomate.

Y cuando sólo llevas dos semanas trabajando en un lugar donde TODOS SE CONOCEN (a pesar de ser unos 250) y estás sentando las bases de cómo se te reconocerá a partir de entonces y hasta que te marches, de ninguna manera deseas ser "la chica que llevaba una mancha marrón con tropezones en el pantalón".

Ah, pero la providencia es cruel, y se divierte a nuestra costa aliándose con unos reflejos que distan mucho de ser los de un felino. Así que mientras ves cómo accidentalmente el cuenco se vuelca, y la comida empieza a descender el pegotes hacia tus pantalones color beige, ¿qué haces?

Pues, sencillamente, cerrar los ojos, cubrirte la cara con las manos y negar la realidad al desesperado grito de "¡¡¡¡NNNNNOOOOOOO!!!!"

Porque en ocasiones como esa, "Tierra, trágame" no es suficiente.

9 comentarios:

izuzquiza dijo...

¡Un placer leerte de nuevo, chica de la mancha con tropezones en el pantalón!

Guillermo dijo...

:))

Yo me tiré una lata de atún en la entrepierna de un pantalón vaquero.

Y luefo fui a dar clase.

DARLA.

Guillermo dijo...

Yo me tiré una lata de atún en la entrepierna de un pantalón vaquero.

Y luego me fui a dar clase.

DARLA.

Anónimo dijo...

¿Quién inunda nuestra casa con artículos del mercado justo? Los frijoles con chili y carne, antes no formaban parte de nuestra dieta…así que solo soy responsable de cocinarlos y si no hubiera sido por el accidente… ¡Estaban francamente buenos! Mami.

LadyBlue dijo...

jajajajajajaja
¿Qué me dices de ir super divina de la muerte, llegar a casa y comprobar que no te habías sonado bien los mocos? jajajaja
Lo bueno es pensar que todos TODOS tenemos uno de estos embarazosos momentos, y tomárselo con mucho humor es lo que hace que pases de ser la chica de la mancha con tropezones a la chica simpática que se lo toma todo a guasa jejejeje:-)
Coincido con izuzquiza, un placer leerte de nuevo.

Erendis dijo...

he intentado cambiar la BSO del móvil, pero ya no me deja...quería poner la de Los Tudor xD

Dalreth dijo...

Esto se parece al capìtulo de "Cómo conocí a vuestra madre" donde todos cuentan eso que nunca quisieran que se supiera así es que... ¿que te parece estar en una terraza tomando unas cañas con los compañeros y que al levantarte un poco para coger un pincho de la mesa, la silla se caiga para atrás y tú te sientes en el vacío?.

Carlos Muñoz dijo...

Me encanta la forma en la que escribes.

mobtomas dijo...

Que bueno es tu blog y que bien escribes. Regresaré para encantarme de nuevo con tu escrutura. Saludos.