sábado, enero 27, 2007

Un acto de Fe

Una vez el príncipe azul me preguntó:

"¿Me quieres?"

A lo que yo respondí:

"Creo que sí... supongo que sí. Pero no lo sé realmente."

No es una gran respuesta, ya lo sé. Pero es la verdad. Porque yo creo que el amor, al igual que muchas otras cosas, es un acto de fe.

Nadie puede saber realmente si está enamorado o no, porque no es un hecho científico, no puede probarse, y no en todo el mundo funciona de la misma manera. Sería genial (o tal vez no) que hubiese una prueba que demostrase que de verdad uno está enamorado. ¿Os magíanais? Ir un día al médico a por los resultado de tus análisis y que te dijera:

- Señorita Cañada, está usted muy bien. Tiene un buen nivel de hemoglobina y parece que la anemia ha desaparecido, sin embargo el potasio está alto, su temperatura normal ahora es de 37 grados, los escinófilos de mantienen por debajo de la media y el corazón muestra una aritmia. Así que, enhorabuena, esta usted enamorada.

XD Qué triste... Ahora que lo pienso, mejor que no.

Uno no sabe que está enamorado, uno cree que lo está. Lo genial es que es una de las pocas cosas que se convierten en realidad cuando una persona lo cree con todas sus fuerzas.

Con la amistad pasa algo parecido. Por ejemplo, un día Erendis tomó una decisión, y me dijo: "Eres mi mejor amiga". Bueno, yo realemente no sabía si lo era, pero el hecho de que ella lo creyera así hizo que me esforzase por estar con ella cada minuto que me necesitase. Y al final me convertí en su mejor amiga de verdad.

Lo ideal es que cada uno sepa cuál es su "termómetro", los síntomas que le indican si está enamorado. Para alguien que conozco, los síntomas son inspiración desmesurada y muchas ideas.

Para mí... creo que no lo sé.

¿Y para vosotros?

viernes, enero 19, 2007

In english, please.

Y llegó la semana internacional de mi universidad. Y vino gente de muchísimos sitios, como Croacia, Australia, Alemania, Bélgica, Finalandia (recuerdo especialmente al chico finlandés, uno de esos rubios auténticos, que se me acerco y me dijo "Hi, I'm Anssi", y yo le di la mano mientras pensaba "Sí, quiero" y "qué rubios serán nuestros hijos" xD)

Nosotros queríamos ser "buenos anfitriones", lo que en España se traduce automáticamente por "llevarles de juerga hasta que cayeran inconscientes", así que fuimos todos al Palacio de Gaviria, que es un sitio que si no te impresiona por lo bonito lo hará por lo grande y la cantidad de música diferente que ponen en cada sala. Y además, nosotros entramos gratis. Ja.

Cuando eres un buena anfitrión y estás en una discotecfa, tienes que procurar que la gente se anime y baile. Así que, o haces un círculo enorme, o bailas con alguien. Y yo bailé con Sunsuke.

Sunsuke era uno de los chicos japoneses que había venido a la semana internacional. Espero que con esto no se ofenda nadie, pero los japoneses están muy acostumbrados a la música electrónica y bailan, bueno... ¿alguien ha visto alguna vez a un japonés bailar reageton? Pues imaginaos... Es muy difícil no reírse ante una situación así, por mucho que uno se empeñe en ser el mejor anfitrión del mundo, así que mientras bailábamos intenté romper el hielo y le pregunté:

- Are you ok?

Él me miró con cara extraña y respondió:

- What?

Así que yo insistí:

- Are you ok?

Un Sunsuke entre sorprendido y enfadado contestó:

- No!

No daba crédito. Pero si no me había visto reírme.... creo.

- Why?
- Because I'm not!
-Can I help you?
-Of course not!
- BUT WHY YOU AREN'T OK???

En este punto, Sunsuke abrió mucho los ojos, sonrió y me dijo tímidamente:

- Sorry... I understood "Are you gay"?


(Traducción en español y en la cabez de Sunsuke para que veáis lo ridículo de la situación:

E: ¿Eres gay?
S: ¿Qué?
E: ¿Eres gay?
S: ¡No!
E: ¿Por qué?
S: ¡Porque no lo soy!
E: ¿Puedo ayudarte?
S: ¡Por supuesto que no! )

xD No me extraña que se enfadase.

sábado, enero 13, 2007

Tiempos difíciles

Woody Allen le dijo en una de sus películas a la actriz que interpretaba a su hija:

"Si alguna vez tienes una relación y se termina, es mejor ser dejador que dejado. Porque el dejador, deja, y al dejado, le dejan, y eso es espantoso. Lo peor que le pasa al dejador es una espacie de sentimiento de supervivencia. Es pero que ese sentimiento de supervivencia sea lo peor que te pase nunca."

Todos dicen I Love You (Everyone says I Love You)

Bueno, a pesar de que estimo mucho al señor Allen, estoy aquí para romper una lanza a favor de los dejadores. Porque los dejados no lo necesitan, ya tienen muchos fans.

Hay cosas que son tan malas como el sentimiento de supervivencia en todas las rupturas (me refiero a rupturas "limpias" y normales, no hablo de cuernos, ni de peleas desproporcionadas)

Es duro darse cuenta de que una relación no funciona. Es muy duro levantarse un día y darse cuenta de que ya no amas a la persona a la que quieres. Porque vaya si la quieres: has compartido con ella muchos momentos, le has contado cosas que a lo mejor nadie más sabe, y es probable que sea quien mejor te conoce. Hasta hace nada la adorabas. Pero ya no estás enamorado de ella. Que putada, la vas a hacer daño.

Sin embargo, tú no le deseas ningún mal, y la sola idea de herirla hace que te entren ganas de sacarte tu propio estómago por la boca. A veces el dolor de dar el paso y decir "esto ya no funciona" es tan intenso que preferirías arrancarte la piel. Pero hay que hacerlo, y alguien tiene que decirlo: y ese es el dejador.

Después hay que ser fuerte. A veces el dejado no sabe que le conviene. Él o ella aprecia cualquier gesto cariñoso que tengas a bien ofrecerles. Pero así muchas veces la gente no supera las cosas, y se quedan permanentemente enganchados a una persona que no puede ni dárselo todo ni quitárselo. Lo dicho, una putada.

Sólo alguien que se ha enfrentado a esa situación sabe lo difícil, lo verdaderamente difícil que es ver a una persona a la que le deseas toda la felicidad que tú no puedes darle llorando amargamente o sufriendo por tu culpa. Te gustaría alargar el brazo y consolarla, darle una palmadita en la espalda, un abrazo, lo que sea. Pero no debes, y tú lo sabes. Así que haces un esfuerzo sobre humano para que el brazo se quede en su sitio.

Supongo que así funcionan las rupturas: el dejador hace el esfuerzo al principio y el dejado al final.

Así que, aunque el dejado normalmente odie al dejador durante una temporada (que el otro asume y acepta), yo quiero pedir desde aquí que el resto de la gente no siga su ejemplo. No sólo porque no tienen derecho, si no porque estarían equivocados sin pensaran que a los dejadores no nos importa nada lo que pase.

Pues aunque no lo parezca, para nosotros también son tiempos difíciles.

lunes, julio 17, 2006

El sufridor dependiente

Señoras y señores: hemos encontrado una nueva clase social.

Bueno, en realidad no es una clase social propiamente dicha. Tampoco se trata de una tribu urbana. Es más bien un estilo de vida. Pero describamos al individuo para saber más acerca de este extraño y recién descubierto ser.

El sufridor dependiente, como la propia palabra indica, necesita sufrir. Por encima de todas las cosas, y al igual que el odio mueve a los vengativos, el sufridor dependiente no es feliz si su día no se estropea ni lo más mínimo. Y si no hay nada que le joda el momento, se deja llevar por la intuición. Es esa persona que va en el coche cuando todos están emocionados con el recién empezado viaje y suelta: "Tengo el presentimiento de que algo malo va a ocurrir".

Y claro, tu ya piensas que te la vas a pegar. Y cuando ves que no pasa nada, te dan ganas de decirle: "Mejor no pongas un consultorio, que te va a salir fatal". Pero si tiene la certeza de que que va a salir mal, seguro que lo pone.

La otra parte importante del término que define a este individuo, es la palabra "dependiente". Señores, este es un dato clave: se puede llegar a sufrir muy poco si se depende de uno mismo. Por eso es muy importante depender de los demás. Así, si la cosa sale mal, tienes alguien a quien echarle la culpa. Y eso es algo que les encanta a los "sufridores". Además, lo pasan peor que nadie. Por ejemplo, si tu llegas y dices: "Jo, estoy super cansada. Ayer me quedé trabajando hasta las cuatro de la mañana en mi proyecto para el curso que estoy haciendo". El individuo, si es un verdadero "sufridor", no tardará ni cinco minutos en replicar:

"Pues yo tardo dos horas en volver del trabajo porque me han cortado el metro, el autobús y las dos piernas, y además tengo la tripa suelta y no he podido dormir porque hago horas extra en un hospital para una ONG sin ánimo de lucro"

Y si tienes huevos, contesta...

Para finalizar, terminaré explicando otra de las características que hacen de esta raza algo cargante: el egoismo. Pero E-G-O-I-S-M-O, del bueno, del de verdad, del depurado vaya. Que ni Frodo cuando quiso quedarse el anillo. No importa que te portes de puta madre con la persona en cuestión. No importa que muevas cielo y tierra para que esté a gusto, le vayas a buscar a la puñetera puerta del trabajo, le cedas el mejor asiento y te preocupes por su estado de ánimo. Si le fallas en lo más mínimo, o no te jodes tú para que sea feliz, irremediablemente, se enfada.

Y está, eres un mal amigo, la jodiste. Dijiste que le llevarías a casa, sí, pero no saliste disparado cuando te lo pidió. NO fastidiaste la noche a las otras cuatro personas que iban en el coche para complacerle. NO perdiste el culo, porque "mañana madrugo", y eso que a él/ella, no le importaba un pimiento que otro de sus amigos tuviera que volverse en un autobús con destino incierto, porque él si que no tenía hueco en el coche.

Porque, que cojones, sus problemas siempre son más importantes que los de cualquier otro. Y punto.

miércoles, mayo 03, 2006

Una historia de amor

Vista desde dentro:

Yo creía que era feliz. Aunque llevo poco tiempo en el mundo no puedo quejarme de la vida que he tenido. Sobre todo teniendo en cuenta que soy una zapatilla de deporte. Siempre voy acompañada de mi hermana gemela. Somos exactamente iguales, salvo porque, como todos los gemelos, somos opuestas. Viajamos mucho hasta que por fin la encontramos a "ella", que nos apodtó y nos dio un hogar.

Como iba diciendo, creí que era feliz, hasta que le encontré. Fue un día al salir del vagón de metro. Yo iba despistada, pensando en mis cosas... Y entonces le ví. El escalón más guapo del mundo. En seguida me puse colorada, fue amor a primera vista. Era tan liso, tan gris, tan bohemio... Parecía que había vivido mucho, que podía contarme miles de anécdotas y de historias... Mi hermana, que me conoce perfectamente, levantó una ceja y puso cara de "A ver que haces". Pero yo sólo tenía ojos para él. Cuanto más nos acercábamos, más convencida estaba de que era el amor de mi vida. ¡Y entonces me sonrió! Así que cuando llegué a dónde él estaba, le abracé, y no quise separarme de él nunca más. Fueron unos segundos maravillosos. Pero algo interrumpió nuestra felicidad. Sucedió muy rápido. Oí a mi hermana gritar: "¡¡¡¡¡Pero que haceeeeeeeeeeeeesssssssssss!!!!!!", mientras alguién tiraba con fuerza de mí. Me aferré a mi escalón tanto como pude, pero no fue suficiente, y me alejaron de él. Sin embargo no veía el suelo, si no el techo, las paredes, todo a gran velocidad. No recuerdo nada más, porque después me desmayé.


Vista desde fuera:

¡¡¡¡JODER!!!! ¡MI MIERDA DE ZAPATILLA SE HA ENGANCHADO CON EL PUÑETERO ESCALÓN! ¡QUE OTIA MÁS GRANDEEEEEEEEEEEEEEE! Aaaaahhhhh... duele. Mierda.




( Al final me llevaron al hospital. Contusión en la rodilla izquierda y vendaje incómodo.
MORALEJA: El amor duele)

viernes, abril 07, 2006

El malo de la película

Esto es lo que me dijo mi príncipe azul:

"Espero que concentres todo tu odio en mí y así el resto de los seres humanos se libren, porque puedes llegar a ser muy cruel".

Bueno, he de reconocer que no es la declaración de amor que esperaba (XD), pero también es verdad que el chico tiene razón. Y ahora voy a revelaros algo que para muchos es desconocido: Vivimos en una película.

Venga, reconocedlo. Todos somos protagonistas de nuestra propia historia, y eso es lo verdaderamente genial. A veces compartimos parte de nuestro protagonismo con la persona amada. Existen los protagonistas dramáticos, los que viven en una comedia, tres o cuatro afortunados (o desafortunados, depende) que participan en una película de acción. Nuestros amigos y familiares son nuestros actores secundarios, y a la vez son las estrellas de sus propias vidas. Maravilloso, todos contentos.

Excepto yo, que descubrí la verdad. No soy la actriz secundaria de los demás. Soy la mala de su película.

He de reconocer que al principio no sienta muy bien darte cuenta de que en muchas ocasiones eres la guarra asquerosa que incordia y hace la vida más difícil al héroe. Pero gracias a ese espectro llamado optimismo he encontrado muchas ventajas:

- Cuando eres malo, todo el mundo espera que hagas una maldad. Si te portas como un capullo, no pasa nada. Y luego, si haces algo bien, de repente todos te adoran porque no es lo que se espera de ti. En cambio cuando eres el bueno como la cagues... bueno, la has cagado. Nunca te perdonarán XD
- El prota guay normalmente tiene que dar pena, así que vive fatal. El malvado necesita un castillo digno de crear envidia para que lo detesten más. Y si no mirad donde vive Spiderman... y donde vive El Duende Verde (padre o hijo, es igual)
- Todo el mundo sabe en el fondo que la madrastra es mucho mas guapa que Blancanieves ;)
- Si, en ese último punto he sido muy creída, pero ¿eh? ¿que queréis? Soy malvada...
- Los malos van de negro. El negro estiliza. La licra amarilla es una caca (lo siento, Lobezno...)

La única pega que le encuentro a ser el malo es que es muy probable que acabes muerto... y además no encuentras a tu príncipe azul (sniffffffffff), porque no mereces tenerlo.

Claro, que siempre hay excepciones. Y a veces aparece uno que te sigue queriendo aunque sepa que quieres apoderarte del mundo ;)

viernes, enero 13, 2006

Pequeñas costumbres

"Cuando mi primo se va a la cama tiene que comprobar que todas las puertas de los armarios de la casa están bien cerradas". Esto fue lo que me contó en una ocasión una compañera de clase.

Todos tenemos pequeñas manías absurdas. Mi hermano tenía la cama llena de peluches de animales, y les puso a todos nombres que acababan en "i", es decir: Pati, Perri, Coneji, Moni, Eri (de erizo, sí), Pingüi, etc... Un buen amigo mío suele tumbarse en la cama con el secador de pelo encendido porque le relaja y le da calorcito. Otra muy buena amiga mía le coloca el cierre de la cadena A TODO EL MUNDO si no está escondida detrás del cuello. Y así una lista interminable.

Sin embargo, amigo míos, os confieso que yo soy la Reina de las manías absurdas. Pero hoy voy a compartir con vosotros la más bonita de todas. Por eso este post se lo dedico a Tintín:

Todos los días, cuando me acuesto (aparte de dar un besito a la foto de mi perra, que murió hace un par de años) lo último, ultimísimo que hago es mirar fijamente a la persona que está a mi lado en la foto que tengo en mi mesilla. La observo, sonrío, y entonces apago la luz y me duermo, para guardar ese recuerdo reconfortante de una amigo que me hace sentir siempre como en casa.

¡Ahora os toca a vosotros desvelar vuestras manías absurdas!

Si con el pseudónimo no os vale para saber quién es, siempre podéis pasar por mi habitación y echar un vistazo ;)

miércoles, enero 11, 2006

Cosas increíbles

Inspirandome un poco el último post de mi amiga Erendis (titulado "Magia", podéis disfrutarlo en su blog, cuyo enlace está en esta página) me gustaría expresaros como me sorprende a veces el ser humano.

Porque hemos creado cosas horribles, como la envidia, la crueldad, el odio, y lo que es peor... la falta de aseo (xD). Sin embargo, hay cosas que hacemos muy bien. Por ejemplo el día de Reyes.

TODO EL MUNDO volcado durante más de una semana en esto. Contamos historias a los pequeños, nos sentamos a su lado a escribir la carta. Les ayudamos a poner vino y galletas para los Reyes, y agua en un apalangana en el suelo para los camellos. Los centros comerciales ponen Reyes Magos y pajes por todas partes, sólo para que los niños puedan sentirse especiales durante 5 minutos sentados en las rodillas de alguien que para ellos es muy especial. Sus sonrisas en esos momentos no tienen precio.

Y esto culmina en la gran cabalgata y la mañana de Reyes. Toda España volcada en dar veracidad a una mentira que proporcionará alegría a todos los niños menores de ocho años (un colectivo tan pequeño que a algunos podría parecerles que no merece la pena gastar tanto esfuerzo)

Estas cosas me hacen pensar que no somos tan malos al fin y al cabo... Que a pesar de que el "hombre" tiene muchos fallos, a veces podemos hacer cosas increíbles...

lunes, enero 09, 2006

Secretos

Esta es otra de las cosas que todo el mundo tiene. Y quien diga lo contrario miente, pues seguro que todos hemos sido lo suficientemente afortunados como para que nos confíen un secreto al menos una vez en nuestras vidas.

Es curioso, porque cualquier cosa puede ser en un secreto. Algo físico, algo intangible, algo pequeño, algo grande. Una acción. Incluso una reacción. Lo único que puede convertir algo normal en un secreto, es decir, en algo especial, es la confianza depositada en una persona y el total desconocimiento por parte del resto del mundo.

Cuando consigues eso, puedes sentarte en una esquina de tu habitación "despositarlo en tu mano" y observar como brilla con su propia luz, obra únicamente de tu habilidad para ser discreto y para cerrar la boca. Y es estupendo.

sábado, diciembre 24, 2005

Aprendizaje

Desde que nacemos aprendemos un montón de normas, reglas y protocolos para hacer ciertas cosas. Nuestros mayores nos enseñan como ordenar una parte esencial de nuestras vidas: así se atan los cordones de los zapatos, así se fríe un huevo (algunos esta parte aún no la tienen dominada), no te metas en el coche de ningún extraño, no dejes que entre aire en la burbujita del preservativo al ponerlo para evitar que se rompa... (bueno, tal vez esto no se lo cuente su madre a todo el mundo)

Sin embargo, hay cosas que no podemos aprender en nigún sitio, pero son situaciones a las que nos enfrentamos a diario: nadie te explica que debes hacer y que debes no hacer cuando alguien te rompe el corazón. Nadie te cuenta cómo se consigue un trabajo que te llene. Nadie te da unos pasos para encontrar "el amor de tu vida", ni tampoco te aconseja que decirle a esa amiga que llora desconsoladamente, ni las pautas para devolver la ilusión a la gente desilusionada.

Ya eres adulto, "búscate la vida", y gánate ese cargo de mayoría de edad que no llega necesariamente al cumplir los dieciocho años. Quizá enfrentar y superar ese tipo de cosas en las que no existen reglas ni pautas que seguir sea lo que nos convierte realmente en adultos, lo que nos hace crecer. Aprender de nuestros errores y levantarnos al caernos puede ser una forma de recopilar información para superar mejor las situaciones a las que tendremos que enfrentarnos de nuevo algún día.

Sería maravilloso que por nuestro cumpleaños o por Navidad nos regalasen una guía con las reglas básicas para no ir pisoteando a nadie, y para no dejarse pisotear, en vez de un par de calcetines otra vez.

Mientras ese día llegue, me temo que cada uno tendrá que arreglárselas como pueda. ¡Suerte!

jueves, diciembre 08, 2005

Cosas que no funcionan

Hay pocas sensaciones que den tanta rabia como cuando te "curras" algo y sale mal. A veces la impotencia resulta insoportable...

En algunos momentos se lleva mejor, como cuando llevas todo el fin de semana trabajando en esa maqueta de un bosque con plastilina, que te has dejado los ojos haciendo florecillas diminutas para ser el más guay de tercero de EGB. Llegas a clase el lunes, lo colocas con cuidado en tu mesa, y de repente y sin previo aviso observas como un imbécil empuja al "niño gordo" (indispensable en toda clase que se precie) y este cae sin poder evitarlo sobre tu maqueta de plastilina que, obviamente, se va a la mierda.

Pero creces, y esas cosas se superan. ¿Y cuando es más grave? ¡Ay!, el ser humano en un pelele en manos del destino, que se empeña en jorobar incluso las situaciones planeadas al milímetro. Creías que lo tenías todo controlado, ¿verdad? ¡Jà! Hoy Idas ha querido prepararme la cena para una velada que debía ser espectacular... y no podría ir peor. ¿Nunca os ha pasado? ¿Que no hay forma de que las cosas ocurran con fluidez, que estés a gusto?

Eso nos pasa por querer cocinar. Voy a pedir una pizza ahora mismo.

viernes, diciembre 02, 2005

El Espíritu de Lucha (II)

Hace poco destaqué en un post que anda perdido por este universo de frases sin sentido que es mi blog (en serio, he comparado a las personas con muffins y cafés, soy una perturbada) lo importante que es en la vida el espíritu de lucha. Para mí es importante que la persona con la que salga goce de un GRAN espíritu de lucha. ¿Qué por qué? Pues, porque me encanta tocar las narices. Ni más, ni menos.

Aquellos que hayan tenido la suerte o la desgracia de salir conmigo podrán corroborar esto que digo: muchas veces entenderme es imposible, y los cabreos irracionales se producen más a menudo de lo que me gustaría. Por eso mi "novio/acompañante/pobre ser humano que me aguante" tiene que ser luchador. Porque cuando me enfado con él, y le digo que no quiero verle, que paso de hablar con él, y que quiero que se largue, la mayoría entienden eso. Es algo totalmente lógico. Pero es mentira. Lo cierto es, que lo que yo ( y muy probablemente otras mujeres) quiero decir realmente cuando digo "vete, quiero -estar- sola", es algo así como "Deberías comprarme el ramo de rosas blancas más grande que exista en el mundo y dármelo en mi balcón colgado con una cuerda desde el zeppelin que debes alquilar para que se lea en letras luminosas algo digno de una película de Julia Roberts mientras suena por unos gigantes altavoces "The Scientist" de Coldplay, y el cielo se tiñe con unos preciosos fuegos artificiales de color rojo amanecer"

Luego por supuesto el chico en cuestión tendrá que aguantar que le llame "pasteloso de mierda". Por eso es recomendable que quien quiera que salga conmigo tenga
1) Espíritu de lucha (en grandes cantidades)
2) Mucha paciencia

Madre mía, que mala soy.


XD

sábado, noviembre 19, 2005

Más momentos mágicos

Estaba con "Él mismo" en la cocina, enseñándole a dar vueltas (sí, sí, dar vueltas, como en ballet). Le explicaba que en danza cuando se gira, se mira a un punto de referencia, y al girar hay que mirarlo de manera que la cabeza sea lo último que mire al punto y lo primero, antes de que el resto del cuerpo termine de dar el giro. Es decir, da una vuelta más rápida que el resto.

Le dije: "Tienes que escoger un punto al que mirar, eso ayuda a no marearse. Es el punto de equilibrio"

Y entonces "Él mismo", se volvió hacia mí, me cogió por la cintura y mirándome a los ojos contestó:

"Tú eres mi punto de equilibrio"





Nota mental: Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhh! (suspiro) que cursi soy algunas veces. Menos mal que son pocas ;) Seguro que ahora mismo Erendis está regocijándose por todas las veces que la llamo "pastelosa". Que perrilla XD

viernes, noviembre 18, 2005

Palabras textuales...

Día: Martes, 15 de Noviembre
Hora: 20:00
Lugar: Mi habitación
Localización de los individuos cuando se produjo la conversación: Eowyn sentada en el suelo, Erendis en mi cama, Brego a su lado, y Gon y yo de pie, en frente de ellos, uno al lado del otro.

La conversación se produjo tal cual os la cuento, ni más, ni menos:

Gon: Anda, pero si tienes uno de estos. En genial. Yo se lo regalé a mi novia y triunfé muchísimo.
Erendis, Eowyn y Brego: ¿Que es eso?
Gon: Mirad, ven Míriel, que te lo hago a ti.
Erendis, Eowyn y Brego: ¡Hala! ¿ pero que haces?
Gon: No, en serio, escuchadme: No es simplemente empujar, ¿vale? Esto tiene su técnica. Y se puede variar, hacer diferentes cosas.
Míriel: (sonido de gustirrinín)
Todos los demás: ¡HALA! ¡Que fuerte! A ver!! Ahora yo, ahora yo!!
Eowyn: (mismo sonido de gustirrinín) ¡Madre mía! ¡¿Donde dices que has comprado esto?!
Míriel: En _______ .
Eowyn: ¡Vamos en seguida! ¡¡Yo quiero uno!!
Erendis: Peor esto mola cuando te lo hacen.
Gon: Claro. Que te lo haga alguien.
Erendis: ¡Sobre todo si es de manera espontánea!
Eowyn: Eso, que venga de repente por detrás y....
Brego: A ver...
Todos: ¡No!, tu sólo no!!
Míriel: Espera, que yo te lo hago....
Erendis: Y luego me toca a mí.
Brego: (sonido de gustirrinín)
Erendis: (sonido de gustirrinín)
Míriel: Joe, como venga ahora mi madre y nos vea se va a quedar con una cara... Menos mal que no nos está oyendo.
Gon: ¿Veis? Y se puedes hacer cosas distintas, pero sin duda, la primera vez que te lo hacen es la mejor. Luego ya no se siente lo mismo.
Eowyn: Vamos, en serio, jo, ¡que yo quiero uno!




(Nota a pie de página: El objeto en cuestión era un "Orgasmatrón", un aparato para dar masajes en la cabeza que compré en Vips.... ¡¡¡¡¡PERVERTIDOS!!!!!)

Rising fighting spirit

Rising fighting spirit. Alzarse el espíritu de lucha o como más me gusta a mí, " El poder del espíritu de lucha".

El no dejarse vencer. El levantarse cuando te caes. El mirar a los ojos a aquello que te disgusta, aquello que te da miedo, aquello que ni si quiera sabes como superar, porque es tan complicado que se te ha olvidado como llegaste a esa situación. Pero lo miras, lo miras directamente y sonríes, porque sabes que la victoria es tuya.

Eso es el espíritu de lucha, y es muy importante. Si crees que te falta, mira dentro de tí y lo encontrarás. Si lo tienes, no lo pierdas.

Ejemplo ilustrativo de mi último post xD





domingo, noviembre 13, 2005

Ya sé que no puedo.... ¡pero lo quiero!

Porque ahí reside todo su atractivo, probablemente. Es una situación que se da a menudo. Sabemos que hay ciertas personas, situaciones o cosas que no son para nosotros (o que no son buenas para nosotros) pero no podemos evitar sentirnos totalmente atraídos por ellas, aunque sepamos que si actuáramos de forma racional NUNCA nos acercaríamos a ellas. De ninguna manera.

Pero el ser humano demuestra ser muy tonto algunas veces. Los fines de semana, por ejemplo, son un ejemplo clásico. O tienes 100 planes un mismo sábado, o no tienes ninguno. Cuando te pasa lo primero, y decides ser fuerte (y valiente) y acudir en una misma noche a dos o tres eventos, lo único que te pasa por la cabeza es: "Estoy harta, debería estar en la cama. ¿Cuando van a dejarme descansar tranquilamente un día, simplemente para tirarme en el sofá, ver pelis de Woody Allen y comer chocolate blanco?" Pero en los días en que no te sale ningún plan... madre mía, la casa se te cae encima. No ponen nada en la tele. No hay nadie en internet. Y de repente observas que la lista de "tareas que hacer cuando no tenga nada que hacer" no sólo es diminuta, si no también aburridísima.

Con las personas ocurre lo mismo. Basta que decidas que no quieres estar con alguien para que te entren unas ganas horribles de llamarle. Y basta que te des cuenta de que esa persona no es buena para ti, para querer, desesperadamente, estar con ella. ¿Quién puede salvarte para no tropezar con la misma piedra y convertirte en un caso clásico de ley de Murphy, un pelele del destino, una idiota enamorada?

Pues unos buenos amigos que te den una leche de vez en cuando. Y que se sienten contigo un sábado por la noche a ver pelis de Woody Allen :)

sábado, noviembre 12, 2005

Hay cosas que nunca cambian

Como los muffins. ¿Que es un Muffin? (se preguntarán algunos, aunque a estas alturas.... ya les vale) Pues no es nada más y nada menos que una magdalena.... que cuesta 2 euros.

Algunas personas son como los muffins. Intentan cambiar, hacer las cosas mejor, pero lamentablemente, un muffin no es más que una magdalena con una forma un poco más bonita, un poco más apetitosa, y con sabor. No obstante es una magdalena. Y siempre lo será.

Realmente nunca compramos esas cosas por cómo son, si no por cómo nos hacen sentir. Por eso nos creemos el cuento de que es algo nuevo, diferente. En las relaciones pasa igual. A veces estamos tan desesperados, que somos capaces de creer cualquier cosa. Como por ejemplo que la gente cambia, cosa que (según mi experiencia) es casi imposible. ¿Cuántas parejas han vuelto después de una ruptura alegando que el otro había cambiado? ¿Cuantas personas han recuperado a su pareja prometiéndole cambiar? Y lo más importante... ¿cuánto han durado esas nuevas uniones?

Es como el cuento de que el sapo se convierte en un príncipe. Lo que realmente se olvida de la fábula, es que el sapo YA ERA UN PRÍNCIPE ANTES, así que la rana no se transforma, simplemente vuelve a ser lo que era en un principio, que es la única forma de cambio que conozco: el temporal. Al final el río siempre vuelve a su cauce. Y esta mañana lo he comprobado personalmente.

Aunque lleve virutas de chocolate, trozos de fruta, o añadidos exóticos, un muffin sigue siendo una magdalena, con la misma masa original. Pero en lo que a seres humanos y a relaciones sentimentales se refiere, no puedo evitar preguntarme:

¿Podemos llegar a cambiar por amor?