Qué curiosos somos los seres humanos... Tan distintos todos y a la vez tan parecidos. Así ocurre que compartimos muchas experiencias y sucesos de nuestra vida con otros como nosotros.
Como el botón rojo. Todo el mundo, por diferente que sea, tiene un botón rojo. Explicaré la situación: Coloca a una persona delante de una inmenso teclado con millones de botones de distintos tamaños, colores y funciones. Dile que puede trastear todo lo que quiera, que puede presionarlos todos las veces que le de la gana, EXCEPTO (y aquí es donde quería llegar) el botón rojo. Grande, reluciente, algo apartado del resto. Uno se imagina su sonido, lo que sentirá al apretarlo, las consecuencias que traerá... Y entonces ya no imoprtan los demás botones. Lo único que queremos hacer es pulsar el dichoso botón rojo.
Maldita sea, que estúpidos somos. ¿Para qué? me pregunto. ¿Por qué? Sencillo: nos han dicho que no lo hiciésemos.
Todos nos hemos cruzado alguna vez en nuestra vida con un "botón rojo". A algunos afortunados sólo les ha ocurrido en una ocasión, pero no creáis que los casos recurrentes nos sentimos más sabios al respecto: estamos avocados a cagarla aunque creamos que hemos aprendido la lección.
Cuando nos encontramos con nuesro "botón rojo", estamos al frente de un encrucijada. Toca decidir: podemos hacer lo correcto y obviar su existencia, o podemos arriesgarnos a pulsarlo, rezando para que el placer de hacerlo supere con creces las consecuencias si es que estas son tan terribles como parecían.
Por desgracia, ni mi basta experiencia en meter la pata no me sirve para daros consejos sobre qué camino elegir. Pero sí os puedo decir una cosa: Sed valientes, y afrontad las consecuencias de lo que suceda, recordando siempre que el camino no se encuentra ni a vuestra izquierda ni a vuestra derecha, sino a vuestros pies.
martes, julio 03, 2007
domingo, junio 10, 2007
Enamorada del amor
Esa soy yo. Así me describió mi amiga Irene, y creo que tenía razón. Yo estoy enamorada del amor.
Lamentablemente el "amor" al que yo me refiero dura sólo tres meses. El resto del tiempo, ese trabajo lo hace otra persona. Por eso, sólo si una relación supera los tres meses de hormonas alborotadas puede ser digna de llamarse "relación". Ojo, que no lo digo yo. Lo dicen las hormonas...
Me refiero cuando digo "amor" a las mariposas del estómago. A no sentir las piernas cuando el otro te mira. A sonreír sin darte cuenta cuando vuelves a casa, o cuando recuerdas lo que sea que te contara.
Una relación al principio (si es buena), es como el día de reyes. Vas corriendo al salón, nervioso y emocionado, y echas tu primer vistazo. Te delitas en el exterior con el papel de regalo brillante, el lazo de color chillón, el tamaño, la forma... Después te pones a abrirlo con cuidado. Te tomas tu tiempo para hacerlo más emocionante (y para no meter la pata). Todo cuanto ves es nuevo, especial, único. Y poco a poco descubres los detalles, los secretos, los trucos para hacer las cosas más fáciles. Durante los días siguientes no paras de hablar del regalo. Se lo enseñas a tus amigos, te lo llevas al cole, al parque, de vacaciones. Sois inseparables.
La emoción que se siente ante algo nuevo es tal que abarca todo lo que somos. Así es el amor que yo amo.
Y sólo una persona que se haya sentido alguna vez así, puede contestar a estas preguntas:
¿Cuántas veces se puede pasar a limpio una carta?
¿Cuántas veces se puede mirar el correo el electrónico en un mismo día?
¿Cuántas veces se puede descolgar el teléfono para comprobar que, efectivamente, hay línea?
¿Cuantas veces se puede dar un bote cuando el móvil suena antes de morir de un infarto?
¿Cuántas veces puede cambiarse un ser humano de ropa antes de salir de casa? ¿Y cuántas arrepentirse de lo que se puso al final?
Muchísimas. Y no cambio ninguna de ellas.
Así es el amor. Así es mi chico ;)
Lamentablemente el "amor" al que yo me refiero dura sólo tres meses. El resto del tiempo, ese trabajo lo hace otra persona. Por eso, sólo si una relación supera los tres meses de hormonas alborotadas puede ser digna de llamarse "relación". Ojo, que no lo digo yo. Lo dicen las hormonas...
Me refiero cuando digo "amor" a las mariposas del estómago. A no sentir las piernas cuando el otro te mira. A sonreír sin darte cuenta cuando vuelves a casa, o cuando recuerdas lo que sea que te contara.
Una relación al principio (si es buena), es como el día de reyes. Vas corriendo al salón, nervioso y emocionado, y echas tu primer vistazo. Te delitas en el exterior con el papel de regalo brillante, el lazo de color chillón, el tamaño, la forma... Después te pones a abrirlo con cuidado. Te tomas tu tiempo para hacerlo más emocionante (y para no meter la pata). Todo cuanto ves es nuevo, especial, único. Y poco a poco descubres los detalles, los secretos, los trucos para hacer las cosas más fáciles. Durante los días siguientes no paras de hablar del regalo. Se lo enseñas a tus amigos, te lo llevas al cole, al parque, de vacaciones. Sois inseparables.
La emoción que se siente ante algo nuevo es tal que abarca todo lo que somos. Así es el amor que yo amo.
Y sólo una persona que se haya sentido alguna vez así, puede contestar a estas preguntas:
¿Cuántas veces se puede pasar a limpio una carta?
¿Cuántas veces se puede mirar el correo el electrónico en un mismo día?
¿Cuántas veces se puede descolgar el teléfono para comprobar que, efectivamente, hay línea?
¿Cuantas veces se puede dar un bote cuando el móvil suena antes de morir de un infarto?
¿Cuántas veces puede cambiarse un ser humano de ropa antes de salir de casa? ¿Y cuántas arrepentirse de lo que se puso al final?
Muchísimas. Y no cambio ninguna de ellas.
Así es el amor. Así es mi chico ;)
viernes, junio 08, 2007
El Único.
Cuando leí eso de "Si lloras porque no puedes ver el sol, las lágrimas no te dejarán ver las estrellas", noté a la legua, que el autor, no había estado en la Universidad.
Porque cuando levanto los libros de mi mesa, harta, con el único propósito de tirarlos por la ventana, ¿qué veo? Pues más libros... Y no me gusta nada.
Siempre he pensado que los exámenes de Junio son peores que los de Febrero, porque a la falta de sueño, el agobio y el estrés, tienes que sumarle que hace un sol espléndido que se cuela por las ventanas burlonamente, como diciendo: "Tú no puedes ir a la piscina, pringada".
Sin embargo, los profesores han creado una máquina aún más mortífera: los trabajos. Los trabajos con como perder la virginidad. Pero todo el rato, ¿eh? Al principio, y a no ser que el profesor sea muy claro (cosa que no suele ocurrir), no tienes ni pajotera idea de lo que tienes que hacer. Y en muchas asignaturas, sabes que toda tu calificación final, todo lo que piensen de tí, el resultado de todo tu esfuerzo depende única y exclusivamente de ese trabajo. Si la fastidias estás muerto. Con la unversidad siempre te queda Septiembre. En la cama, no sé yo...
Antes de hacer un trabajo, es importante conocer bien al profesor que te va a poner la nota: cuales son sus gustos, qué temas le interesan más, etc. Algunos te hacen trabajar como un bellaco, muchas veces exigiendo de 10 cuando ellos llevan todo el cuatrimestre explicando como para un 5 pelado.
El martes pasado tuve que entregar un trabajo de investigación de mercados. Me había costado mucho hacerlo, y tuve que trabajar con millones de datos que hicieron que mi cerebro se derritiera lentamente (no, el verano madrileño no ayudó). Cuando di el trabajo por finalizado, lo guarde en mi pen drive. A estas alturas, no tengo ni que explicar qué es eso: vivimos en el universo de los pen- drive. Todo el mundo tiene uno, y todo el mundo comete el error de guardar su información en esa cosita diminuta sin preocuparse de hacer una copia en ningún otro sitio más estable.
El caso es que tuve que ir a imprimirlo a otro sitio (mi impresora para variar, no tenía tinta), y ya de paso a encuadernarlo. No os imagináis que infierno pasé. ¿Pero vosotros sabéis lo que es mirar CADA CINCO MINUTOS en la mochila para comprobar que el pen seguía ahí? ¿Y los cuasi- infartos que se sufren cuando no lo encuentras a la primera? Seguro que sí. Mira que es pequeño el maldito, ¿eh?
Así que al final, decidí llevarlo en la mano, bien apretadito para que no se perdiera. Y entonces, sentada en el autobus mirándolo, me dio por recordar cómo nos reíamos de Sauron en las reuniones de la Sociedad Tolkien. "Hay que ser imbécil" decíamos a carcajadas "para guardar todo tu poder en una cosa más pequeña que un armario, que a la mínima se te pierde".
Pues sí, así de imbécil me sentía yo, mirando esa cosita diminuta que contenía todos los trabajos que podían asegurar mi aprobado.
Un pen para guardarlos a todos.
Un pen para encontrarlos.
Un pen para poder imprimirlos y entregarlos en la tierra de la Complutense, donde se extienden los suspensos.
Ay de mí...
Porque cuando levanto los libros de mi mesa, harta, con el único propósito de tirarlos por la ventana, ¿qué veo? Pues más libros... Y no me gusta nada.
Siempre he pensado que los exámenes de Junio son peores que los de Febrero, porque a la falta de sueño, el agobio y el estrés, tienes que sumarle que hace un sol espléndido que se cuela por las ventanas burlonamente, como diciendo: "Tú no puedes ir a la piscina, pringada".
Sin embargo, los profesores han creado una máquina aún más mortífera: los trabajos. Los trabajos con como perder la virginidad. Pero todo el rato, ¿eh? Al principio, y a no ser que el profesor sea muy claro (cosa que no suele ocurrir), no tienes ni pajotera idea de lo que tienes que hacer. Y en muchas asignaturas, sabes que toda tu calificación final, todo lo que piensen de tí, el resultado de todo tu esfuerzo depende única y exclusivamente de ese trabajo. Si la fastidias estás muerto. Con la unversidad siempre te queda Septiembre. En la cama, no sé yo...
Antes de hacer un trabajo, es importante conocer bien al profesor que te va a poner la nota: cuales son sus gustos, qué temas le interesan más, etc. Algunos te hacen trabajar como un bellaco, muchas veces exigiendo de 10 cuando ellos llevan todo el cuatrimestre explicando como para un 5 pelado.
El martes pasado tuve que entregar un trabajo de investigación de mercados. Me había costado mucho hacerlo, y tuve que trabajar con millones de datos que hicieron que mi cerebro se derritiera lentamente (no, el verano madrileño no ayudó). Cuando di el trabajo por finalizado, lo guarde en mi pen drive. A estas alturas, no tengo ni que explicar qué es eso: vivimos en el universo de los pen- drive. Todo el mundo tiene uno, y todo el mundo comete el error de guardar su información en esa cosita diminuta sin preocuparse de hacer una copia en ningún otro sitio más estable.
El caso es que tuve que ir a imprimirlo a otro sitio (mi impresora para variar, no tenía tinta), y ya de paso a encuadernarlo. No os imagináis que infierno pasé. ¿Pero vosotros sabéis lo que es mirar CADA CINCO MINUTOS en la mochila para comprobar que el pen seguía ahí? ¿Y los cuasi- infartos que se sufren cuando no lo encuentras a la primera? Seguro que sí. Mira que es pequeño el maldito, ¿eh?
Así que al final, decidí llevarlo en la mano, bien apretadito para que no se perdiera. Y entonces, sentada en el autobus mirándolo, me dio por recordar cómo nos reíamos de Sauron en las reuniones de la Sociedad Tolkien. "Hay que ser imbécil" decíamos a carcajadas "para guardar todo tu poder en una cosa más pequeña que un armario, que a la mínima se te pierde".
Pues sí, así de imbécil me sentía yo, mirando esa cosita diminuta que contenía todos los trabajos que podían asegurar mi aprobado.
Un pen para guardarlos a todos.
Un pen para encontrarlos.
Un pen para poder imprimirlos y entregarlos en la tierra de la Complutense, donde se extienden los suspensos.
Ay de mí...
jueves, mayo 31, 2007
Cuestión de confianza.
Chico conoce chica, y por lo tanto, chica conoce chico. Hablan, pasan tiempo juntos. Se gustan. Con el tiempo, llega el primer beso. Y sin darse cuenta, se sorprenden respondiendo "Sí" a la pregunta "¿Tienes pareja?".
Él cree que ella podría ser la mujer de su vida. Y al principio, lo es. Los comienzos en una relación son como una prueba de esfuerzo. Es increíble lo que nos tragamos para que todo vaya bien. Hasta que llega la confianza.
"La confianza da asco", en algunos casos en el más estricto sentido de la palabra. Sentirse a gusto en una pareja significa lo mismo que el fin del romanticismo. Me explico, desde el punto de vista masculino: empiezas a notar que la chica en cuestión es una histérica. Antes agradecía que al fueras a buscar, ahora lo exije. Antes te adoraba porque la acompañabas a casa, y si ahora no lo haces se enfada. ¿Y si te olvidas de un aniversario? Pufff... amigo, olvídate de los tímpanos. Sus gritos se oirán en China, no te digo ya en el restaurante donde la gente te mira como si tu novia estuviera loca mientras tú te mueres de la vergüenza. Una novia tiene confianza contigo, lo que quiere decir que si piensa que tu hermano es gilipollas, te lo va a decir. Si piensa que tu madre es pesada, te lo va a decir. Si piensa que tus amigos son un coñazo, ¿qué? Pues que te lo va a decir...
Y tú mientras estás pensando en esa chica, esa a la que conociste que parecía comprensiva, atenta, paciente, y que ahora por alguna estraña razón se ha convertido en lo que todos temen: la "NH", es decir, "LA NOVIA HISTÉRICA".
Finalmente, al relación se termina, como es "lógico". Ya sea porque ella se harte de tu pasotismo, porque os hayáis visto envueltos en la rutina, o cualquier excusa, el caso es que al fin se termina, y tú suspiras, sabiendo que añorarás a esa increíble mujer que conociste y que inexplicablemente se convirtió en la "Novia Histérica".
Entonces empiezas a fijarte en tu amiga. Sí, sí, tu amiga. Todos tenemos una, ¿no? Pues tú te fijas en ella. Relativamente atractiva, sin duda. Pero posee otras ventajas que la hacen aún más atractiva. Y es que tu amiga, no es tu novia. Si tu hermano le parece imbécil, no te lo dirá. Se reirá de sus gracias y punto. Total, tú no eres su novio, tu hermano nunca será de su familia, ¿qué importa si es un poco capullín? Cuando eructas, a tu amiga le hace gracia, o por lo menos no te dice nada aunque la moleste. No eres su novio, ¿qué mas da si eres un cerdo en público? ¿Y llevarla y recogerla? ¿A quién le importa? ¿A tí, a ella? No, por suspuesto que no. Al fin y al cabo, sólo sois amigos.
Así que te confundes, la cagas, y te enrrollas con ella. Parece perfecto, ¿verdad? ¡Pues no, torpe, que eres un torpe!
Por que ahora, ella SÍ ES TU NOVIA. Ahora sí importa que eructes, sí le molesta que no la acompañes, tu hermano sí es idiota. Tu amiga ,muta a "novia histérica". ¿O qué te pensabas? ¿Que no éramos todas iguales?
Así que cortas con ella, y vuelve a ser tu amiga, así que se relaja de nuevo, y a tí te vuelve a gustar, y vuelves a salir con ella, y ella vuelve a ser histérica, y así un largo etcétera que explica todas las recaídas y por qué la gente siempre termina enrrollándose con sus ex en algún momento o en otro.
Y no creáis que nadie se libra: desde el punto de vista femenino, es igual, solo que al revés. ¿O cómo creéis que consiguen conquistarnos?
No es que sea el hombre ideal. Es que se quiere enrrollar contigo. Cuando lo haya conseguido volverá a eructar, a vestirse con chándal, a rascarse los huevos en tu presencia y a dejar de llamarte constantemente. Asúmelo.
Así que éste es mi consejo: conserva a tus amigos y no los mezcles con el noviazgo. Así por lo menos, siempre tendrás amigos xD
Y respecto a salir con alguien, ésto es lo que más me ha gustado de todo lo que he leído sobre el tema:
Para ser feliz con un hombre tienes que entenderle mucho y quererle un poquito.
Para ser feliz con una mujer tienes que quererla muchísimo y no intentar entenderla.
;)
Él cree que ella podría ser la mujer de su vida. Y al principio, lo es. Los comienzos en una relación son como una prueba de esfuerzo. Es increíble lo que nos tragamos para que todo vaya bien. Hasta que llega la confianza.
"La confianza da asco", en algunos casos en el más estricto sentido de la palabra. Sentirse a gusto en una pareja significa lo mismo que el fin del romanticismo. Me explico, desde el punto de vista masculino: empiezas a notar que la chica en cuestión es una histérica. Antes agradecía que al fueras a buscar, ahora lo exije. Antes te adoraba porque la acompañabas a casa, y si ahora no lo haces se enfada. ¿Y si te olvidas de un aniversario? Pufff... amigo, olvídate de los tímpanos. Sus gritos se oirán en China, no te digo ya en el restaurante donde la gente te mira como si tu novia estuviera loca mientras tú te mueres de la vergüenza. Una novia tiene confianza contigo, lo que quiere decir que si piensa que tu hermano es gilipollas, te lo va a decir. Si piensa que tu madre es pesada, te lo va a decir. Si piensa que tus amigos son un coñazo, ¿qué? Pues que te lo va a decir...
Y tú mientras estás pensando en esa chica, esa a la que conociste que parecía comprensiva, atenta, paciente, y que ahora por alguna estraña razón se ha convertido en lo que todos temen: la "NH", es decir, "LA NOVIA HISTÉRICA".
Finalmente, al relación se termina, como es "lógico". Ya sea porque ella se harte de tu pasotismo, porque os hayáis visto envueltos en la rutina, o cualquier excusa, el caso es que al fin se termina, y tú suspiras, sabiendo que añorarás a esa increíble mujer que conociste y que inexplicablemente se convirtió en la "Novia Histérica".
Entonces empiezas a fijarte en tu amiga. Sí, sí, tu amiga. Todos tenemos una, ¿no? Pues tú te fijas en ella. Relativamente atractiva, sin duda. Pero posee otras ventajas que la hacen aún más atractiva. Y es que tu amiga, no es tu novia. Si tu hermano le parece imbécil, no te lo dirá. Se reirá de sus gracias y punto. Total, tú no eres su novio, tu hermano nunca será de su familia, ¿qué importa si es un poco capullín? Cuando eructas, a tu amiga le hace gracia, o por lo menos no te dice nada aunque la moleste. No eres su novio, ¿qué mas da si eres un cerdo en público? ¿Y llevarla y recogerla? ¿A quién le importa? ¿A tí, a ella? No, por suspuesto que no. Al fin y al cabo, sólo sois amigos.
Así que te confundes, la cagas, y te enrrollas con ella. Parece perfecto, ¿verdad? ¡Pues no, torpe, que eres un torpe!
Por que ahora, ella SÍ ES TU NOVIA. Ahora sí importa que eructes, sí le molesta que no la acompañes, tu hermano sí es idiota. Tu amiga ,muta a "novia histérica". ¿O qué te pensabas? ¿Que no éramos todas iguales?
Así que cortas con ella, y vuelve a ser tu amiga, así que se relaja de nuevo, y a tí te vuelve a gustar, y vuelves a salir con ella, y ella vuelve a ser histérica, y así un largo etcétera que explica todas las recaídas y por qué la gente siempre termina enrrollándose con sus ex en algún momento o en otro.
Y no creáis que nadie se libra: desde el punto de vista femenino, es igual, solo que al revés. ¿O cómo creéis que consiguen conquistarnos?
No es que sea el hombre ideal. Es que se quiere enrrollar contigo. Cuando lo haya conseguido volverá a eructar, a vestirse con chándal, a rascarse los huevos en tu presencia y a dejar de llamarte constantemente. Asúmelo.
Así que éste es mi consejo: conserva a tus amigos y no los mezcles con el noviazgo. Así por lo menos, siempre tendrás amigos xD
Y respecto a salir con alguien, ésto es lo que más me ha gustado de todo lo que he leído sobre el tema:
Para ser feliz con un hombre tienes que entenderle mucho y quererle un poquito.
Para ser feliz con una mujer tienes que quererla muchísimo y no intentar entenderla.
;)
lunes, mayo 21, 2007
No te lo creas.
A veces dos personas que se quieren, pero no se comprenden, se marchan sin decir adiós.
Es curioso cuando lo piensas fríamente en casa y te das cuenta de que muchas veces somos muy amables y tenemos mucho cuidado con lo que decimos a gente que apenas conocemos, o que apenas nos importa. Intentamos ser educados y despedirnos sin dejar tras de nosotros un mar de conflictos, un río de malas caras, un viento de miradas cortantes. Sin embargo, dos personas que se quieren mucho, a veces no tienen ese cuidado, esa delicadeza.
En ocasiones, una de ellas mira atrás. La otra no. Y no hay dolor más insoportable que ver al otro alejarse sin ni siquiera darse la vuelta y dirigir una última mirada a modo de despedida.
Puede que pienses que soy fría. Puede que pienses que soy fuerte, que de piedra es mi corazón y de acero mi lengua. Pero no creas que eres menos fuerte, menos frío o menos lacónico que yo.
No te lo creas, Idas, porque yo estuve allí y pude ver que no miraste atrás al marcharte.
Es curioso cuando lo piensas fríamente en casa y te das cuenta de que muchas veces somos muy amables y tenemos mucho cuidado con lo que decimos a gente que apenas conocemos, o que apenas nos importa. Intentamos ser educados y despedirnos sin dejar tras de nosotros un mar de conflictos, un río de malas caras, un viento de miradas cortantes. Sin embargo, dos personas que se quieren mucho, a veces no tienen ese cuidado, esa delicadeza.
En ocasiones, una de ellas mira atrás. La otra no. Y no hay dolor más insoportable que ver al otro alejarse sin ni siquiera darse la vuelta y dirigir una última mirada a modo de despedida.
Puede que pienses que soy fría. Puede que pienses que soy fuerte, que de piedra es mi corazón y de acero mi lengua. Pero no creas que eres menos fuerte, menos frío o menos lacónico que yo.
No te lo creas, Idas, porque yo estuve allí y pude ver que no miraste atrás al marcharte.
miércoles, mayo 02, 2007
La alta cocina
Una conquista es como la alta cocina. Me refiero a una buena conquista, como las que se hacían antes. Hay que ser cuidadoso. Hay que esmerarse. Todo tiene que estar calculado hasta el más mínimo detalle: el tiempo, la higiene, los ingredientes (algunos exóticos, que cuesta conseguir). Los platos que merecen la pena requieren ese esfuerzo, ese sacrifio hasta alcanzar la perfección.
A veces seguir las recetas lleva su tiempo, pero creo que la mayor parte de la gente coincidirá conmigo en que merece la pena. El resultado es una delicia, un paraíso para los sentidos. El cocinero mira su obra, recreándose en el resultado, disfrutando de cada detalle.
Sin embargo, últimamente he percibido cierto cambio en las preferencias de la gente hacia la comida rápida. No sé por qué, pero tiene éxito. Quizá porque es más rápido, o por que ya no quedan buenos "cocineros". O porque no requiere esfuerzo ni experiencia, y cualquier patán puede sentir que ha "cocinado", aunque supongo que el sentimiento será pasajero.
Los pasos son más que sencillos. Primero inspeccionar el paquete. Nombre, color, aspecto exterior, y un par de datos insulsos, como ingredientes o procedencia. Después las instrucciones, que quedan claras prácticamente a primera vista. Y luego, cinco minutos de cocción, o tres de microondas, algo que no cause mucha molestia al usuario. Y ¡zas!, ahí tienes tu comida, justo lo que querías. Te sacias, terminas, y a otra cosa. Ni siquiera tienes que enfrentarte al tedioso trabajo de fregar un montón de cacerolas.
Hay muchísima gente que lamentablemente se pasa a la comida rápida. Y no digo lamentablemente porque no lo respete: de algo tienen que vivir los fabricantes de "Ideas al plato". Lo digo porque creo que toda la gente merece que alguien se moleste en cocinar algo espectacular para ellos. Algo que no olviden. Lo merecen.
Yo no soy muy dada a la comida rápida. Por eso me alegro de que todavía, aunque sean pocos, queden buenos cocineros :)
A veces seguir las recetas lleva su tiempo, pero creo que la mayor parte de la gente coincidirá conmigo en que merece la pena. El resultado es una delicia, un paraíso para los sentidos. El cocinero mira su obra, recreándose en el resultado, disfrutando de cada detalle.
Sin embargo, últimamente he percibido cierto cambio en las preferencias de la gente hacia la comida rápida. No sé por qué, pero tiene éxito. Quizá porque es más rápido, o por que ya no quedan buenos "cocineros". O porque no requiere esfuerzo ni experiencia, y cualquier patán puede sentir que ha "cocinado", aunque supongo que el sentimiento será pasajero.
Los pasos son más que sencillos. Primero inspeccionar el paquete. Nombre, color, aspecto exterior, y un par de datos insulsos, como ingredientes o procedencia. Después las instrucciones, que quedan claras prácticamente a primera vista. Y luego, cinco minutos de cocción, o tres de microondas, algo que no cause mucha molestia al usuario. Y ¡zas!, ahí tienes tu comida, justo lo que querías. Te sacias, terminas, y a otra cosa. Ni siquiera tienes que enfrentarte al tedioso trabajo de fregar un montón de cacerolas.
Hay muchísima gente que lamentablemente se pasa a la comida rápida. Y no digo lamentablemente porque no lo respete: de algo tienen que vivir los fabricantes de "Ideas al plato". Lo digo porque creo que toda la gente merece que alguien se moleste en cocinar algo espectacular para ellos. Algo que no olviden. Lo merecen.
Yo no soy muy dada a la comida rápida. Por eso me alegro de que todavía, aunque sean pocos, queden buenos cocineros :)
miércoles, abril 25, 2007
Héroes
No llevan trajes de licra amarilla. No trepan por las paredes, ni vuelan de casa en casa cortando el viento a toda velocidad. No pueden leerme la mente, y tampoco ver a través de las paredes.
Os diré quienes son mis héroes: son esas personas que nacieron sin brazos y aprendieron a pintar con el pie. Las que se quedaron ciegas y se atreven aun así a salir de casa todos los días. Un chico que iba a mi colegio, con espina bífida, que sabía que cargaría toda la vida con las muletas, pero nos seguía a todos el ritmo. Una compañera de la facultad, que pasea en primavera con un sombrero y la cabeza alta, como diciendo "Sí, tengo lupus, ¿y qué?"
A veces me pongo en su situación y me pregunto si yo tendría valor para salir a la calle. Y sin embargo, ahí están ellos, mirando a la cara a los problemas y enseñándoles el dedo central de la mano derecha.
Mientras, muchos de nosotros nos ahogamos en un vaso de agua. Y es normal: no podemos pasar de nuestros problemas, ni ser eternamente felices porque haya gente que esté mucho peor. Pero de vez en cuando es bueno mirar alrededor y analizar las cosas con criterio. Y preguntarnos si lo que nos preocupa es realmente tan importante.
Nunca saldrán en al portada de un cómic. Pero son mis HÉROES.
Os diré quienes son mis héroes: son esas personas que nacieron sin brazos y aprendieron a pintar con el pie. Las que se quedaron ciegas y se atreven aun así a salir de casa todos los días. Un chico que iba a mi colegio, con espina bífida, que sabía que cargaría toda la vida con las muletas, pero nos seguía a todos el ritmo. Una compañera de la facultad, que pasea en primavera con un sombrero y la cabeza alta, como diciendo "Sí, tengo lupus, ¿y qué?"
A veces me pongo en su situación y me pregunto si yo tendría valor para salir a la calle. Y sin embargo, ahí están ellos, mirando a la cara a los problemas y enseñándoles el dedo central de la mano derecha.
Mientras, muchos de nosotros nos ahogamos en un vaso de agua. Y es normal: no podemos pasar de nuestros problemas, ni ser eternamente felices porque haya gente que esté mucho peor. Pero de vez en cuando es bueno mirar alrededor y analizar las cosas con criterio. Y preguntarnos si lo que nos preocupa es realmente tan importante.
Nunca saldrán en al portada de un cómic. Pero son mis HÉROES.
sábado, enero 27, 2007
Un acto de Fe
Una vez el príncipe azul me preguntó:
"¿Me quieres?"
A lo que yo respondí:
"Creo que sí... supongo que sí. Pero no lo sé realmente."
No es una gran respuesta, ya lo sé. Pero es la verdad. Porque yo creo que el amor, al igual que muchas otras cosas, es un acto de fe.
Nadie puede saber realmente si está enamorado o no, porque no es un hecho científico, no puede probarse, y no en todo el mundo funciona de la misma manera. Sería genial (o tal vez no) que hubiese una prueba que demostrase que de verdad uno está enamorado. ¿Os magíanais? Ir un día al médico a por los resultado de tus análisis y que te dijera:
- Señorita Cañada, está usted muy bien. Tiene un buen nivel de hemoglobina y parece que la anemia ha desaparecido, sin embargo el potasio está alto, su temperatura normal ahora es de 37 grados, los escinófilos de mantienen por debajo de la media y el corazón muestra una aritmia. Así que, enhorabuena, esta usted enamorada.
XD Qué triste... Ahora que lo pienso, mejor que no.
Uno no sabe que está enamorado, uno cree que lo está. Lo genial es que es una de las pocas cosas que se convierten en realidad cuando una persona lo cree con todas sus fuerzas.
Con la amistad pasa algo parecido. Por ejemplo, un día Erendis tomó una decisión, y me dijo: "Eres mi mejor amiga". Bueno, yo realemente no sabía si lo era, pero el hecho de que ella lo creyera así hizo que me esforzase por estar con ella cada minuto que me necesitase. Y al final me convertí en su mejor amiga de verdad.
Lo ideal es que cada uno sepa cuál es su "termómetro", los síntomas que le indican si está enamorado. Para alguien que conozco, los síntomas son inspiración desmesurada y muchas ideas.
Para mí... creo que no lo sé.
¿Y para vosotros?
"¿Me quieres?"
A lo que yo respondí:
"Creo que sí... supongo que sí. Pero no lo sé realmente."
No es una gran respuesta, ya lo sé. Pero es la verdad. Porque yo creo que el amor, al igual que muchas otras cosas, es un acto de fe.
Nadie puede saber realmente si está enamorado o no, porque no es un hecho científico, no puede probarse, y no en todo el mundo funciona de la misma manera. Sería genial (o tal vez no) que hubiese una prueba que demostrase que de verdad uno está enamorado. ¿Os magíanais? Ir un día al médico a por los resultado de tus análisis y que te dijera:
- Señorita Cañada, está usted muy bien. Tiene un buen nivel de hemoglobina y parece que la anemia ha desaparecido, sin embargo el potasio está alto, su temperatura normal ahora es de 37 grados, los escinófilos de mantienen por debajo de la media y el corazón muestra una aritmia. Así que, enhorabuena, esta usted enamorada.
XD Qué triste... Ahora que lo pienso, mejor que no.
Uno no sabe que está enamorado, uno cree que lo está. Lo genial es que es una de las pocas cosas que se convierten en realidad cuando una persona lo cree con todas sus fuerzas.
Con la amistad pasa algo parecido. Por ejemplo, un día Erendis tomó una decisión, y me dijo: "Eres mi mejor amiga". Bueno, yo realemente no sabía si lo era, pero el hecho de que ella lo creyera así hizo que me esforzase por estar con ella cada minuto que me necesitase. Y al final me convertí en su mejor amiga de verdad.
Lo ideal es que cada uno sepa cuál es su "termómetro", los síntomas que le indican si está enamorado. Para alguien que conozco, los síntomas son inspiración desmesurada y muchas ideas.
Para mí... creo que no lo sé.
¿Y para vosotros?
viernes, enero 19, 2007
In english, please.
Y llegó la semana internacional de mi universidad. Y vino gente de muchísimos sitios, como Croacia, Australia, Alemania, Bélgica, Finalandia (recuerdo especialmente al chico finlandés, uno de esos rubios auténticos, que se me acerco y me dijo "Hi, I'm Anssi", y yo le di la mano mientras pensaba "Sí, quiero" y "qué rubios serán nuestros hijos" xD)
Nosotros queríamos ser "buenos anfitriones", lo que en España se traduce automáticamente por "llevarles de juerga hasta que cayeran inconscientes", así que fuimos todos al Palacio de Gaviria, que es un sitio que si no te impresiona por lo bonito lo hará por lo grande y la cantidad de música diferente que ponen en cada sala. Y además, nosotros entramos gratis. Ja.
Cuando eres un buena anfitrión y estás en una discotecfa, tienes que procurar que la gente se anime y baile. Así que, o haces un círculo enorme, o bailas con alguien. Y yo bailé con Sunsuke.
Sunsuke era uno de los chicos japoneses que había venido a la semana internacional. Espero que con esto no se ofenda nadie, pero los japoneses están muy acostumbrados a la música electrónica y bailan, bueno... ¿alguien ha visto alguna vez a un japonés bailar reageton? Pues imaginaos... Es muy difícil no reírse ante una situación así, por mucho que uno se empeñe en ser el mejor anfitrión del mundo, así que mientras bailábamos intenté romper el hielo y le pregunté:
- Are you ok?
Él me miró con cara extraña y respondió:
- What?
Así que yo insistí:
- Are you ok?
Un Sunsuke entre sorprendido y enfadado contestó:
- No!
No daba crédito. Pero si no me había visto reírme.... creo.
- Why?
- Because I'm not!
-Can I help you?
-Of course not!
- BUT WHY YOU AREN'T OK???
En este punto, Sunsuke abrió mucho los ojos, sonrió y me dijo tímidamente:
- Sorry... I understood "Are you gay"?
(Traducción en español y en la cabez de Sunsuke para que veáis lo ridículo de la situación:
E: ¿Eres gay?
S: ¿Qué?
E: ¿Eres gay?
S: ¡No!
E: ¿Por qué?
S: ¡Porque no lo soy!
E: ¿Puedo ayudarte?
S: ¡Por supuesto que no! )
xD No me extraña que se enfadase.
Nosotros queríamos ser "buenos anfitriones", lo que en España se traduce automáticamente por "llevarles de juerga hasta que cayeran inconscientes", así que fuimos todos al Palacio de Gaviria, que es un sitio que si no te impresiona por lo bonito lo hará por lo grande y la cantidad de música diferente que ponen en cada sala. Y además, nosotros entramos gratis. Ja.
Cuando eres un buena anfitrión y estás en una discotecfa, tienes que procurar que la gente se anime y baile. Así que, o haces un círculo enorme, o bailas con alguien. Y yo bailé con Sunsuke.
Sunsuke era uno de los chicos japoneses que había venido a la semana internacional. Espero que con esto no se ofenda nadie, pero los japoneses están muy acostumbrados a la música electrónica y bailan, bueno... ¿alguien ha visto alguna vez a un japonés bailar reageton? Pues imaginaos... Es muy difícil no reírse ante una situación así, por mucho que uno se empeñe en ser el mejor anfitrión del mundo, así que mientras bailábamos intenté romper el hielo y le pregunté:
- Are you ok?
Él me miró con cara extraña y respondió:
- What?
Así que yo insistí:
- Are you ok?
Un Sunsuke entre sorprendido y enfadado contestó:
- No!
No daba crédito. Pero si no me había visto reírme.... creo.
- Why?
- Because I'm not!
-Can I help you?
-Of course not!
- BUT WHY YOU AREN'T OK???
En este punto, Sunsuke abrió mucho los ojos, sonrió y me dijo tímidamente:
- Sorry... I understood "Are you gay"?
(Traducción en español y en la cabez de Sunsuke para que veáis lo ridículo de la situación:
E: ¿Eres gay?
S: ¿Qué?
E: ¿Eres gay?
S: ¡No!
E: ¿Por qué?
S: ¡Porque no lo soy!
E: ¿Puedo ayudarte?
S: ¡Por supuesto que no! )
xD No me extraña que se enfadase.
sábado, enero 13, 2007
Tiempos difíciles
Woody Allen le dijo en una de sus películas a la actriz que interpretaba a su hija:
"Si alguna vez tienes una relación y se termina, es mejor ser dejador que dejado. Porque el dejador, deja, y al dejado, le dejan, y eso es espantoso. Lo peor que le pasa al dejador es una espacie de sentimiento de supervivencia. Es pero que ese sentimiento de supervivencia sea lo peor que te pase nunca."
Todos dicen I Love You (Everyone says I Love You)
Bueno, a pesar de que estimo mucho al señor Allen, estoy aquí para romper una lanza a favor de los dejadores. Porque los dejados no lo necesitan, ya tienen muchos fans.
Hay cosas que son tan malas como el sentimiento de supervivencia en todas las rupturas (me refiero a rupturas "limpias" y normales, no hablo de cuernos, ni de peleas desproporcionadas)
Es duro darse cuenta de que una relación no funciona. Es muy duro levantarse un día y darse cuenta de que ya no amas a la persona a la que quieres. Porque vaya si la quieres: has compartido con ella muchos momentos, le has contado cosas que a lo mejor nadie más sabe, y es probable que sea quien mejor te conoce. Hasta hace nada la adorabas. Pero ya no estás enamorado de ella. Que putada, la vas a hacer daño.
Sin embargo, tú no le deseas ningún mal, y la sola idea de herirla hace que te entren ganas de sacarte tu propio estómago por la boca. A veces el dolor de dar el paso y decir "esto ya no funciona" es tan intenso que preferirías arrancarte la piel. Pero hay que hacerlo, y alguien tiene que decirlo: y ese es el dejador.
Después hay que ser fuerte. A veces el dejado no sabe que le conviene. Él o ella aprecia cualquier gesto cariñoso que tengas a bien ofrecerles. Pero así muchas veces la gente no supera las cosas, y se quedan permanentemente enganchados a una persona que no puede ni dárselo todo ni quitárselo. Lo dicho, una putada.
Sólo alguien que se ha enfrentado a esa situación sabe lo difícil, lo verdaderamente difícil que es ver a una persona a la que le deseas toda la felicidad que tú no puedes darle llorando amargamente o sufriendo por tu culpa. Te gustaría alargar el brazo y consolarla, darle una palmadita en la espalda, un abrazo, lo que sea. Pero no debes, y tú lo sabes. Así que haces un esfuerzo sobre humano para que el brazo se quede en su sitio.
Supongo que así funcionan las rupturas: el dejador hace el esfuerzo al principio y el dejado al final.
Así que, aunque el dejado normalmente odie al dejador durante una temporada (que el otro asume y acepta), yo quiero pedir desde aquí que el resto de la gente no siga su ejemplo. No sólo porque no tienen derecho, si no porque estarían equivocados sin pensaran que a los dejadores no nos importa nada lo que pase.
Pues aunque no lo parezca, para nosotros también son tiempos difíciles.
"Si alguna vez tienes una relación y se termina, es mejor ser dejador que dejado. Porque el dejador, deja, y al dejado, le dejan, y eso es espantoso. Lo peor que le pasa al dejador es una espacie de sentimiento de supervivencia. Es pero que ese sentimiento de supervivencia sea lo peor que te pase nunca."
Todos dicen I Love You (Everyone says I Love You)
Bueno, a pesar de que estimo mucho al señor Allen, estoy aquí para romper una lanza a favor de los dejadores. Porque los dejados no lo necesitan, ya tienen muchos fans.
Hay cosas que son tan malas como el sentimiento de supervivencia en todas las rupturas (me refiero a rupturas "limpias" y normales, no hablo de cuernos, ni de peleas desproporcionadas)
Es duro darse cuenta de que una relación no funciona. Es muy duro levantarse un día y darse cuenta de que ya no amas a la persona a la que quieres. Porque vaya si la quieres: has compartido con ella muchos momentos, le has contado cosas que a lo mejor nadie más sabe, y es probable que sea quien mejor te conoce. Hasta hace nada la adorabas. Pero ya no estás enamorado de ella. Que putada, la vas a hacer daño.
Sin embargo, tú no le deseas ningún mal, y la sola idea de herirla hace que te entren ganas de sacarte tu propio estómago por la boca. A veces el dolor de dar el paso y decir "esto ya no funciona" es tan intenso que preferirías arrancarte la piel. Pero hay que hacerlo, y alguien tiene que decirlo: y ese es el dejador.
Después hay que ser fuerte. A veces el dejado no sabe que le conviene. Él o ella aprecia cualquier gesto cariñoso que tengas a bien ofrecerles. Pero así muchas veces la gente no supera las cosas, y se quedan permanentemente enganchados a una persona que no puede ni dárselo todo ni quitárselo. Lo dicho, una putada.
Sólo alguien que se ha enfrentado a esa situación sabe lo difícil, lo verdaderamente difícil que es ver a una persona a la que le deseas toda la felicidad que tú no puedes darle llorando amargamente o sufriendo por tu culpa. Te gustaría alargar el brazo y consolarla, darle una palmadita en la espalda, un abrazo, lo que sea. Pero no debes, y tú lo sabes. Así que haces un esfuerzo sobre humano para que el brazo se quede en su sitio.
Supongo que así funcionan las rupturas: el dejador hace el esfuerzo al principio y el dejado al final.
Así que, aunque el dejado normalmente odie al dejador durante una temporada (que el otro asume y acepta), yo quiero pedir desde aquí que el resto de la gente no siga su ejemplo. No sólo porque no tienen derecho, si no porque estarían equivocados sin pensaran que a los dejadores no nos importa nada lo que pase.
Pues aunque no lo parezca, para nosotros también son tiempos difíciles.
lunes, julio 17, 2006
El sufridor dependiente
Señoras y señores: hemos encontrado una nueva clase social.
Bueno, en realidad no es una clase social propiamente dicha. Tampoco se trata de una tribu urbana. Es más bien un estilo de vida. Pero describamos al individuo para saber más acerca de este extraño y recién descubierto ser.
El sufridor dependiente, como la propia palabra indica, necesita sufrir. Por encima de todas las cosas, y al igual que el odio mueve a los vengativos, el sufridor dependiente no es feliz si su día no se estropea ni lo más mínimo. Y si no hay nada que le joda el momento, se deja llevar por la intuición. Es esa persona que va en el coche cuando todos están emocionados con el recién empezado viaje y suelta: "Tengo el presentimiento de que algo malo va a ocurrir".
Y claro, tu ya piensas que te la vas a pegar. Y cuando ves que no pasa nada, te dan ganas de decirle: "Mejor no pongas un consultorio, que te va a salir fatal". Pero si tiene la certeza de que que va a salir mal, seguro que lo pone.
La otra parte importante del término que define a este individuo, es la palabra "dependiente". Señores, este es un dato clave: se puede llegar a sufrir muy poco si se depende de uno mismo. Por eso es muy importante depender de los demás. Así, si la cosa sale mal, tienes alguien a quien echarle la culpa. Y eso es algo que les encanta a los "sufridores". Además, lo pasan peor que nadie. Por ejemplo, si tu llegas y dices: "Jo, estoy super cansada. Ayer me quedé trabajando hasta las cuatro de la mañana en mi proyecto para el curso que estoy haciendo". El individuo, si es un verdadero "sufridor", no tardará ni cinco minutos en replicar:
"Pues yo tardo dos horas en volver del trabajo porque me han cortado el metro, el autobús y las dos piernas, y además tengo la tripa suelta y no he podido dormir porque hago horas extra en un hospital para una ONG sin ánimo de lucro"
Y si tienes huevos, contesta...
Para finalizar, terminaré explicando otra de las características que hacen de esta raza algo cargante: el egoismo. Pero E-G-O-I-S-M-O, del bueno, del de verdad, del depurado vaya. Que ni Frodo cuando quiso quedarse el anillo. No importa que te portes de puta madre con la persona en cuestión. No importa que muevas cielo y tierra para que esté a gusto, le vayas a buscar a la puñetera puerta del trabajo, le cedas el mejor asiento y te preocupes por su estado de ánimo. Si le fallas en lo más mínimo, o no te jodes tú para que sea feliz, irremediablemente, se enfada.
Y está, eres un mal amigo, la jodiste. Dijiste que le llevarías a casa, sí, pero no saliste disparado cuando te lo pidió. NO fastidiaste la noche a las otras cuatro personas que iban en el coche para complacerle. NO perdiste el culo, porque "mañana madrugo", y eso que a él/ella, no le importaba un pimiento que otro de sus amigos tuviera que volverse en un autobús con destino incierto, porque él si que no tenía hueco en el coche.
Porque, que cojones, sus problemas siempre son más importantes que los de cualquier otro. Y punto.
Bueno, en realidad no es una clase social propiamente dicha. Tampoco se trata de una tribu urbana. Es más bien un estilo de vida. Pero describamos al individuo para saber más acerca de este extraño y recién descubierto ser.
El sufridor dependiente, como la propia palabra indica, necesita sufrir. Por encima de todas las cosas, y al igual que el odio mueve a los vengativos, el sufridor dependiente no es feliz si su día no se estropea ni lo más mínimo. Y si no hay nada que le joda el momento, se deja llevar por la intuición. Es esa persona que va en el coche cuando todos están emocionados con el recién empezado viaje y suelta: "Tengo el presentimiento de que algo malo va a ocurrir".
Y claro, tu ya piensas que te la vas a pegar. Y cuando ves que no pasa nada, te dan ganas de decirle: "Mejor no pongas un consultorio, que te va a salir fatal". Pero si tiene la certeza de que que va a salir mal, seguro que lo pone.
La otra parte importante del término que define a este individuo, es la palabra "dependiente". Señores, este es un dato clave: se puede llegar a sufrir muy poco si se depende de uno mismo. Por eso es muy importante depender de los demás. Así, si la cosa sale mal, tienes alguien a quien echarle la culpa. Y eso es algo que les encanta a los "sufridores". Además, lo pasan peor que nadie. Por ejemplo, si tu llegas y dices: "Jo, estoy super cansada. Ayer me quedé trabajando hasta las cuatro de la mañana en mi proyecto para el curso que estoy haciendo". El individuo, si es un verdadero "sufridor", no tardará ni cinco minutos en replicar:
"Pues yo tardo dos horas en volver del trabajo porque me han cortado el metro, el autobús y las dos piernas, y además tengo la tripa suelta y no he podido dormir porque hago horas extra en un hospital para una ONG sin ánimo de lucro"
Y si tienes huevos, contesta...
Para finalizar, terminaré explicando otra de las características que hacen de esta raza algo cargante: el egoismo. Pero E-G-O-I-S-M-O, del bueno, del de verdad, del depurado vaya. Que ni Frodo cuando quiso quedarse el anillo. No importa que te portes de puta madre con la persona en cuestión. No importa que muevas cielo y tierra para que esté a gusto, le vayas a buscar a la puñetera puerta del trabajo, le cedas el mejor asiento y te preocupes por su estado de ánimo. Si le fallas en lo más mínimo, o no te jodes tú para que sea feliz, irremediablemente, se enfada.
Y está, eres un mal amigo, la jodiste. Dijiste que le llevarías a casa, sí, pero no saliste disparado cuando te lo pidió. NO fastidiaste la noche a las otras cuatro personas que iban en el coche para complacerle. NO perdiste el culo, porque "mañana madrugo", y eso que a él/ella, no le importaba un pimiento que otro de sus amigos tuviera que volverse en un autobús con destino incierto, porque él si que no tenía hueco en el coche.
Porque, que cojones, sus problemas siempre son más importantes que los de cualquier otro. Y punto.
miércoles, mayo 03, 2006
Una historia de amor
Vista desde dentro:
Yo creía que era feliz. Aunque llevo poco tiempo en el mundo no puedo quejarme de la vida que he tenido. Sobre todo teniendo en cuenta que soy una zapatilla de deporte. Siempre voy acompañada de mi hermana gemela. Somos exactamente iguales, salvo porque, como todos los gemelos, somos opuestas. Viajamos mucho hasta que por fin la encontramos a "ella", que nos apodtó y nos dio un hogar.
Como iba diciendo, creí que era feliz, hasta que le encontré. Fue un día al salir del vagón de metro. Yo iba despistada, pensando en mis cosas... Y entonces le ví. El escalón más guapo del mundo. En seguida me puse colorada, fue amor a primera vista. Era tan liso, tan gris, tan bohemio... Parecía que había vivido mucho, que podía contarme miles de anécdotas y de historias... Mi hermana, que me conoce perfectamente, levantó una ceja y puso cara de "A ver que haces". Pero yo sólo tenía ojos para él. Cuanto más nos acercábamos, más convencida estaba de que era el amor de mi vida. ¡Y entonces me sonrió! Así que cuando llegué a dónde él estaba, le abracé, y no quise separarme de él nunca más. Fueron unos segundos maravillosos. Pero algo interrumpió nuestra felicidad. Sucedió muy rápido. Oí a mi hermana gritar: "¡¡¡¡¡Pero que haceeeeeeeeeeeeesssssssssss!!!!!!", mientras alguién tiraba con fuerza de mí. Me aferré a mi escalón tanto como pude, pero no fue suficiente, y me alejaron de él. Sin embargo no veía el suelo, si no el techo, las paredes, todo a gran velocidad. No recuerdo nada más, porque después me desmayé.
Vista desde fuera:
¡¡¡¡JODER!!!! ¡MI MIERDA DE ZAPATILLA SE HA ENGANCHADO CON EL PUÑETERO ESCALÓN! ¡QUE OTIA MÁS GRANDEEEEEEEEEEEEEEE! Aaaaahhhhh... duele. Mierda.
( Al final me llevaron al hospital. Contusión en la rodilla izquierda y vendaje incómodo.
MORALEJA: El amor duele)
Yo creía que era feliz. Aunque llevo poco tiempo en el mundo no puedo quejarme de la vida que he tenido. Sobre todo teniendo en cuenta que soy una zapatilla de deporte. Siempre voy acompañada de mi hermana gemela. Somos exactamente iguales, salvo porque, como todos los gemelos, somos opuestas. Viajamos mucho hasta que por fin la encontramos a "ella", que nos apodtó y nos dio un hogar.
Como iba diciendo, creí que era feliz, hasta que le encontré. Fue un día al salir del vagón de metro. Yo iba despistada, pensando en mis cosas... Y entonces le ví. El escalón más guapo del mundo. En seguida me puse colorada, fue amor a primera vista. Era tan liso, tan gris, tan bohemio... Parecía que había vivido mucho, que podía contarme miles de anécdotas y de historias... Mi hermana, que me conoce perfectamente, levantó una ceja y puso cara de "A ver que haces". Pero yo sólo tenía ojos para él. Cuanto más nos acercábamos, más convencida estaba de que era el amor de mi vida. ¡Y entonces me sonrió! Así que cuando llegué a dónde él estaba, le abracé, y no quise separarme de él nunca más. Fueron unos segundos maravillosos. Pero algo interrumpió nuestra felicidad. Sucedió muy rápido. Oí a mi hermana gritar: "¡¡¡¡¡Pero que haceeeeeeeeeeeeesssssssssss!!!!!!", mientras alguién tiraba con fuerza de mí. Me aferré a mi escalón tanto como pude, pero no fue suficiente, y me alejaron de él. Sin embargo no veía el suelo, si no el techo, las paredes, todo a gran velocidad. No recuerdo nada más, porque después me desmayé.
Vista desde fuera:
¡¡¡¡JODER!!!! ¡MI MIERDA DE ZAPATILLA SE HA ENGANCHADO CON EL PUÑETERO ESCALÓN! ¡QUE OTIA MÁS GRANDEEEEEEEEEEEEEEE! Aaaaahhhhh... duele. Mierda.
( Al final me llevaron al hospital. Contusión en la rodilla izquierda y vendaje incómodo.
MORALEJA: El amor duele)
viernes, abril 07, 2006
El malo de la película
Esto es lo que me dijo mi príncipe azul:
"Espero que concentres todo tu odio en mí y así el resto de los seres humanos se libren, porque puedes llegar a ser muy cruel".
Bueno, he de reconocer que no es la declaración de amor que esperaba (XD), pero también es verdad que el chico tiene razón. Y ahora voy a revelaros algo que para muchos es desconocido: Vivimos en una película.
Venga, reconocedlo. Todos somos protagonistas de nuestra propia historia, y eso es lo verdaderamente genial. A veces compartimos parte de nuestro protagonismo con la persona amada. Existen los protagonistas dramáticos, los que viven en una comedia, tres o cuatro afortunados (o desafortunados, depende) que participan en una película de acción. Nuestros amigos y familiares son nuestros actores secundarios, y a la vez son las estrellas de sus propias vidas. Maravilloso, todos contentos.
Excepto yo, que descubrí la verdad. No soy la actriz secundaria de los demás. Soy la mala de su película.
He de reconocer que al principio no sienta muy bien darte cuenta de que en muchas ocasiones eres la guarra asquerosa que incordia y hace la vida más difícil al héroe. Pero gracias a ese espectro llamado optimismo he encontrado muchas ventajas:
- Cuando eres malo, todo el mundo espera que hagas una maldad. Si te portas como un capullo, no pasa nada. Y luego, si haces algo bien, de repente todos te adoran porque no es lo que se espera de ti. En cambio cuando eres el bueno como la cagues... bueno, la has cagado. Nunca te perdonarán XD
- El prota guay normalmente tiene que dar pena, así que vive fatal. El malvado necesita un castillo digno de crear envidia para que lo detesten más. Y si no mirad donde vive Spiderman... y donde vive El Duende Verde (padre o hijo, es igual)
- Todo el mundo sabe en el fondo que la madrastra es mucho mas guapa que Blancanieves ;)
- Si, en ese último punto he sido muy creída, pero ¿eh? ¿que queréis? Soy malvada...
- Los malos van de negro. El negro estiliza. La licra amarilla es una caca (lo siento, Lobezno...)
La única pega que le encuentro a ser el malo es que es muy probable que acabes muerto... y además no encuentras a tu príncipe azul (sniffffffffff), porque no mereces tenerlo.
Claro, que siempre hay excepciones. Y a veces aparece uno que te sigue queriendo aunque sepa que quieres apoderarte del mundo ;)
"Espero que concentres todo tu odio en mí y así el resto de los seres humanos se libren, porque puedes llegar a ser muy cruel".
Bueno, he de reconocer que no es la declaración de amor que esperaba (XD), pero también es verdad que el chico tiene razón. Y ahora voy a revelaros algo que para muchos es desconocido: Vivimos en una película.
Venga, reconocedlo. Todos somos protagonistas de nuestra propia historia, y eso es lo verdaderamente genial. A veces compartimos parte de nuestro protagonismo con la persona amada. Existen los protagonistas dramáticos, los que viven en una comedia, tres o cuatro afortunados (o desafortunados, depende) que participan en una película de acción. Nuestros amigos y familiares son nuestros actores secundarios, y a la vez son las estrellas de sus propias vidas. Maravilloso, todos contentos.
Excepto yo, que descubrí la verdad. No soy la actriz secundaria de los demás. Soy la mala de su película.
He de reconocer que al principio no sienta muy bien darte cuenta de que en muchas ocasiones eres la guarra asquerosa que incordia y hace la vida más difícil al héroe. Pero gracias a ese espectro llamado optimismo he encontrado muchas ventajas:
- Cuando eres malo, todo el mundo espera que hagas una maldad. Si te portas como un capullo, no pasa nada. Y luego, si haces algo bien, de repente todos te adoran porque no es lo que se espera de ti. En cambio cuando eres el bueno como la cagues... bueno, la has cagado. Nunca te perdonarán XD
- El prota guay normalmente tiene que dar pena, así que vive fatal. El malvado necesita un castillo digno de crear envidia para que lo detesten más. Y si no mirad donde vive Spiderman... y donde vive El Duende Verde (padre o hijo, es igual)
- Todo el mundo sabe en el fondo que la madrastra es mucho mas guapa que Blancanieves ;)
- Si, en ese último punto he sido muy creída, pero ¿eh? ¿que queréis? Soy malvada...
- Los malos van de negro. El negro estiliza. La licra amarilla es una caca (lo siento, Lobezno...)
La única pega que le encuentro a ser el malo es que es muy probable que acabes muerto... y además no encuentras a tu príncipe azul (sniffffffffff), porque no mereces tenerlo.
Claro, que siempre hay excepciones. Y a veces aparece uno que te sigue queriendo aunque sepa que quieres apoderarte del mundo ;)
lunes, enero 16, 2006
viernes, enero 13, 2006
Pequeñas costumbres
"Cuando mi primo se va a la cama tiene que comprobar que todas las puertas de los armarios de la casa están bien cerradas". Esto fue lo que me contó en una ocasión una compañera de clase.
Todos tenemos pequeñas manías absurdas. Mi hermano tenía la cama llena de peluches de animales, y les puso a todos nombres que acababan en "i", es decir: Pati, Perri, Coneji, Moni, Eri (de erizo, sí), Pingüi, etc... Un buen amigo mío suele tumbarse en la cama con el secador de pelo encendido porque le relaja y le da calorcito. Otra muy buena amiga mía le coloca el cierre de la cadena A TODO EL MUNDO si no está escondida detrás del cuello. Y así una lista interminable.
Sin embargo, amigo míos, os confieso que yo soy la Reina de las manías absurdas. Pero hoy voy a compartir con vosotros la más bonita de todas. Por eso este post se lo dedico a Tintín:
Todos los días, cuando me acuesto (aparte de dar un besito a la foto de mi perra, que murió hace un par de años) lo último, ultimísimo que hago es mirar fijamente a la persona que está a mi lado en la foto que tengo en mi mesilla. La observo, sonrío, y entonces apago la luz y me duermo, para guardar ese recuerdo reconfortante de una amigo que me hace sentir siempre como en casa.
¡Ahora os toca a vosotros desvelar vuestras manías absurdas!
Si con el pseudónimo no os vale para saber quién es, siempre podéis pasar por mi habitación y echar un vistazo ;)
Todos tenemos pequeñas manías absurdas. Mi hermano tenía la cama llena de peluches de animales, y les puso a todos nombres que acababan en "i", es decir: Pati, Perri, Coneji, Moni, Eri (de erizo, sí), Pingüi, etc... Un buen amigo mío suele tumbarse en la cama con el secador de pelo encendido porque le relaja y le da calorcito. Otra muy buena amiga mía le coloca el cierre de la cadena A TODO EL MUNDO si no está escondida detrás del cuello. Y así una lista interminable.
Sin embargo, amigo míos, os confieso que yo soy la Reina de las manías absurdas. Pero hoy voy a compartir con vosotros la más bonita de todas. Por eso este post se lo dedico a Tintín:
Todos los días, cuando me acuesto (aparte de dar un besito a la foto de mi perra, que murió hace un par de años) lo último, ultimísimo que hago es mirar fijamente a la persona que está a mi lado en la foto que tengo en mi mesilla. La observo, sonrío, y entonces apago la luz y me duermo, para guardar ese recuerdo reconfortante de una amigo que me hace sentir siempre como en casa.
¡Ahora os toca a vosotros desvelar vuestras manías absurdas!
Si con el pseudónimo no os vale para saber quién es, siempre podéis pasar por mi habitación y echar un vistazo ;)
miércoles, enero 11, 2006
Cosas increíbles
Inspirandome un poco el último post de mi amiga Erendis (titulado "Magia", podéis disfrutarlo en su blog, cuyo enlace está en esta página) me gustaría expresaros como me sorprende a veces el ser humano.
Porque hemos creado cosas horribles, como la envidia, la crueldad, el odio, y lo que es peor... la falta de aseo (xD). Sin embargo, hay cosas que hacemos muy bien. Por ejemplo el día de Reyes.
TODO EL MUNDO volcado durante más de una semana en esto. Contamos historias a los pequeños, nos sentamos a su lado a escribir la carta. Les ayudamos a poner vino y galletas para los Reyes, y agua en un apalangana en el suelo para los camellos. Los centros comerciales ponen Reyes Magos y pajes por todas partes, sólo para que los niños puedan sentirse especiales durante 5 minutos sentados en las rodillas de alguien que para ellos es muy especial. Sus sonrisas en esos momentos no tienen precio.
Y esto culmina en la gran cabalgata y la mañana de Reyes. Toda España volcada en dar veracidad a una mentira que proporcionará alegría a todos los niños menores de ocho años (un colectivo tan pequeño que a algunos podría parecerles que no merece la pena gastar tanto esfuerzo)
Estas cosas me hacen pensar que no somos tan malos al fin y al cabo... Que a pesar de que el "hombre" tiene muchos fallos, a veces podemos hacer cosas increíbles...
Porque hemos creado cosas horribles, como la envidia, la crueldad, el odio, y lo que es peor... la falta de aseo (xD). Sin embargo, hay cosas que hacemos muy bien. Por ejemplo el día de Reyes.
TODO EL MUNDO volcado durante más de una semana en esto. Contamos historias a los pequeños, nos sentamos a su lado a escribir la carta. Les ayudamos a poner vino y galletas para los Reyes, y agua en un apalangana en el suelo para los camellos. Los centros comerciales ponen Reyes Magos y pajes por todas partes, sólo para que los niños puedan sentirse especiales durante 5 minutos sentados en las rodillas de alguien que para ellos es muy especial. Sus sonrisas en esos momentos no tienen precio.
Y esto culmina en la gran cabalgata y la mañana de Reyes. Toda España volcada en dar veracidad a una mentira que proporcionará alegría a todos los niños menores de ocho años (un colectivo tan pequeño que a algunos podría parecerles que no merece la pena gastar tanto esfuerzo)
Estas cosas me hacen pensar que no somos tan malos al fin y al cabo... Que a pesar de que el "hombre" tiene muchos fallos, a veces podemos hacer cosas increíbles...
lunes, enero 09, 2006
Secretos
Esta es otra de las cosas que todo el mundo tiene. Y quien diga lo contrario miente, pues seguro que todos hemos sido lo suficientemente afortunados como para que nos confíen un secreto al menos una vez en nuestras vidas.
Es curioso, porque cualquier cosa puede ser en un secreto. Algo físico, algo intangible, algo pequeño, algo grande. Una acción. Incluso una reacción. Lo único que puede convertir algo normal en un secreto, es decir, en algo especial, es la confianza depositada en una persona y el total desconocimiento por parte del resto del mundo.
Cuando consigues eso, puedes sentarte en una esquina de tu habitación "despositarlo en tu mano" y observar como brilla con su propia luz, obra únicamente de tu habilidad para ser discreto y para cerrar la boca. Y es estupendo.
Es curioso, porque cualquier cosa puede ser en un secreto. Algo físico, algo intangible, algo pequeño, algo grande. Una acción. Incluso una reacción. Lo único que puede convertir algo normal en un secreto, es decir, en algo especial, es la confianza depositada en una persona y el total desconocimiento por parte del resto del mundo.
Cuando consigues eso, puedes sentarte en una esquina de tu habitación "despositarlo en tu mano" y observar como brilla con su propia luz, obra únicamente de tu habilidad para ser discreto y para cerrar la boca. Y es estupendo.
sábado, diciembre 24, 2005
Aprendizaje
Desde que nacemos aprendemos un montón de normas, reglas y protocolos para hacer ciertas cosas. Nuestros mayores nos enseñan como ordenar una parte esencial de nuestras vidas: así se atan los cordones de los zapatos, así se fríe un huevo (algunos esta parte aún no la tienen dominada), no te metas en el coche de ningún extraño, no dejes que entre aire en la burbujita del preservativo al ponerlo para evitar que se rompa... (bueno, tal vez esto no se lo cuente su madre a todo el mundo)
Sin embargo, hay cosas que no podemos aprender en nigún sitio, pero son situaciones a las que nos enfrentamos a diario: nadie te explica que debes hacer y que debes no hacer cuando alguien te rompe el corazón. Nadie te cuenta cómo se consigue un trabajo que te llene. Nadie te da unos pasos para encontrar "el amor de tu vida", ni tampoco te aconseja que decirle a esa amiga que llora desconsoladamente, ni las pautas para devolver la ilusión a la gente desilusionada.
Ya eres adulto, "búscate la vida", y gánate ese cargo de mayoría de edad que no llega necesariamente al cumplir los dieciocho años. Quizá enfrentar y superar ese tipo de cosas en las que no existen reglas ni pautas que seguir sea lo que nos convierte realmente en adultos, lo que nos hace crecer. Aprender de nuestros errores y levantarnos al caernos puede ser una forma de recopilar información para superar mejor las situaciones a las que tendremos que enfrentarnos de nuevo algún día.
Sería maravilloso que por nuestro cumpleaños o por Navidad nos regalasen una guía con las reglas básicas para no ir pisoteando a nadie, y para no dejarse pisotear, en vez de un par de calcetines otra vez.
Mientras ese día llegue, me temo que cada uno tendrá que arreglárselas como pueda. ¡Suerte!
Sin embargo, hay cosas que no podemos aprender en nigún sitio, pero son situaciones a las que nos enfrentamos a diario: nadie te explica que debes hacer y que debes no hacer cuando alguien te rompe el corazón. Nadie te cuenta cómo se consigue un trabajo que te llene. Nadie te da unos pasos para encontrar "el amor de tu vida", ni tampoco te aconseja que decirle a esa amiga que llora desconsoladamente, ni las pautas para devolver la ilusión a la gente desilusionada.
Ya eres adulto, "búscate la vida", y gánate ese cargo de mayoría de edad que no llega necesariamente al cumplir los dieciocho años. Quizá enfrentar y superar ese tipo de cosas en las que no existen reglas ni pautas que seguir sea lo que nos convierte realmente en adultos, lo que nos hace crecer. Aprender de nuestros errores y levantarnos al caernos puede ser una forma de recopilar información para superar mejor las situaciones a las que tendremos que enfrentarnos de nuevo algún día.
Sería maravilloso que por nuestro cumpleaños o por Navidad nos regalasen una guía con las reglas básicas para no ir pisoteando a nadie, y para no dejarse pisotear, en vez de un par de calcetines otra vez.
Mientras ese día llegue, me temo que cada uno tendrá que arreglárselas como pueda. ¡Suerte!
jueves, diciembre 08, 2005
Cosas que no funcionan
Hay pocas sensaciones que den tanta rabia como cuando te "curras" algo y sale mal. A veces la impotencia resulta insoportable...
En algunos momentos se lleva mejor, como cuando llevas todo el fin de semana trabajando en esa maqueta de un bosque con plastilina, que te has dejado los ojos haciendo florecillas diminutas para ser el más guay de tercero de EGB. Llegas a clase el lunes, lo colocas con cuidado en tu mesa, y de repente y sin previo aviso observas como un imbécil empuja al "niño gordo" (indispensable en toda clase que se precie) y este cae sin poder evitarlo sobre tu maqueta de plastilina que, obviamente, se va a la mierda.
Pero creces, y esas cosas se superan. ¿Y cuando es más grave? ¡Ay!, el ser humano en un pelele en manos del destino, que se empeña en jorobar incluso las situaciones planeadas al milímetro. Creías que lo tenías todo controlado, ¿verdad? ¡Jà! Hoy Idas ha querido prepararme la cena para una velada que debía ser espectacular... y no podría ir peor. ¿Nunca os ha pasado? ¿Que no hay forma de que las cosas ocurran con fluidez, que estés a gusto?
Eso nos pasa por querer cocinar. Voy a pedir una pizza ahora mismo.
En algunos momentos se lleva mejor, como cuando llevas todo el fin de semana trabajando en esa maqueta de un bosque con plastilina, que te has dejado los ojos haciendo florecillas diminutas para ser el más guay de tercero de EGB. Llegas a clase el lunes, lo colocas con cuidado en tu mesa, y de repente y sin previo aviso observas como un imbécil empuja al "niño gordo" (indispensable en toda clase que se precie) y este cae sin poder evitarlo sobre tu maqueta de plastilina que, obviamente, se va a la mierda.
Pero creces, y esas cosas se superan. ¿Y cuando es más grave? ¡Ay!, el ser humano en un pelele en manos del destino, que se empeña en jorobar incluso las situaciones planeadas al milímetro. Creías que lo tenías todo controlado, ¿verdad? ¡Jà! Hoy Idas ha querido prepararme la cena para una velada que debía ser espectacular... y no podría ir peor. ¿Nunca os ha pasado? ¿Que no hay forma de que las cosas ocurran con fluidez, que estés a gusto?
Eso nos pasa por querer cocinar. Voy a pedir una pizza ahora mismo.
viernes, diciembre 02, 2005
El Espíritu de Lucha (II)
Hace poco destaqué en un post que anda perdido por este universo de frases sin sentido que es mi blog (en serio, he comparado a las personas con muffins y cafés, soy una perturbada) lo importante que es en la vida el espíritu de lucha. Para mí es importante que la persona con la que salga goce de un GRAN espíritu de lucha. ¿Qué por qué? Pues, porque me encanta tocar las narices. Ni más, ni menos.
Aquellos que hayan tenido la suerte o la desgracia de salir conmigo podrán corroborar esto que digo: muchas veces entenderme es imposible, y los cabreos irracionales se producen más a menudo de lo que me gustaría. Por eso mi "novio/acompañante/pobre ser humano que me aguante" tiene que ser luchador. Porque cuando me enfado con él, y le digo que no quiero verle, que paso de hablar con él, y que quiero que se largue, la mayoría entienden eso. Es algo totalmente lógico. Pero es mentira. Lo cierto es, que lo que yo ( y muy probablemente otras mujeres) quiero decir realmente cuando digo "vete, quiero -estar- sola", es algo así como "Deberías comprarme el ramo de rosas blancas más grande que exista en el mundo y dármelo en mi balcón colgado con una cuerda desde el zeppelin que debes alquilar para que se lea en letras luminosas algo digno de una película de Julia Roberts mientras suena por unos gigantes altavoces "The Scientist" de Coldplay, y el cielo se tiñe con unos preciosos fuegos artificiales de color rojo amanecer"
Luego por supuesto el chico en cuestión tendrá que aguantar que le llame "pasteloso de mierda". Por eso es recomendable que quien quiera que salga conmigo tenga
1) Espíritu de lucha (en grandes cantidades)
2) Mucha paciencia
Madre mía, que mala soy.
XD
Aquellos que hayan tenido la suerte o la desgracia de salir conmigo podrán corroborar esto que digo: muchas veces entenderme es imposible, y los cabreos irracionales se producen más a menudo de lo que me gustaría. Por eso mi "novio/acompañante/pobre ser humano que me aguante" tiene que ser luchador. Porque cuando me enfado con él, y le digo que no quiero verle, que paso de hablar con él, y que quiero que se largue, la mayoría entienden eso. Es algo totalmente lógico. Pero es mentira. Lo cierto es, que lo que yo ( y muy probablemente otras mujeres) quiero decir realmente cuando digo "vete, quiero -estar- sola", es algo así como "Deberías comprarme el ramo de rosas blancas más grande que exista en el mundo y dármelo en mi balcón colgado con una cuerda desde el zeppelin que debes alquilar para que se lea en letras luminosas algo digno de una película de Julia Roberts mientras suena por unos gigantes altavoces "The Scientist" de Coldplay, y el cielo se tiñe con unos preciosos fuegos artificiales de color rojo amanecer"
Luego por supuesto el chico en cuestión tendrá que aguantar que le llame "pasteloso de mierda". Por eso es recomendable que quien quiera que salga conmigo tenga
1) Espíritu de lucha (en grandes cantidades)
2) Mucha paciencia
Madre mía, que mala soy.
XD
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